¡Voy lavate la boca con estropajo! Era la amenaza de mi abuela (la mala) cuando se me escapaba alguna palabra inadecuada. Sargento de semana sin bigote, manejaba su casa con mano de hierro; otras expresiones habituales eran ¡Voy ponete les uñes en la chapa la cocina! ¡Vas dir a buscar la cara a un baile de apaches! Recomendaciones suficientes para que las aguas de la revuelta infantil volvieran a su cauce. Luego, el paso del tiempo hace a las abuelas más pacientes, sobre todo porque los niños se tornan más razonables, van madurando. Algunos, porque el Emperador que nos ha tocado en desgracia está empeñado en dejar una huella imperecedera en todos nosotros, a base de hacer el bárbaro. Don Donald Tramposo ha tenido la desvergüenza de hablar de irracionales remedios caseros contra el virus que nos mantiene encerrados. Consecuencia inmediata: envenenamientos. El guion de la tira cómica de Pablo García y Rogelio Román publicada en La Nueva España podría haberlo firma...
El sol ilumina Cuturrasu antes que nada en Langreo. En una mesa electoral en 2011 nacieron estos apuntes. Literalmente de la aldea al mundo