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Bengasi, Hebrón y Sama de Langreo



Sinceramente, iba de mala gana. Charla sobre la intervención militar en Libia convocada por la Fundación Andreu Nin. ¡Con lo que está cayendo aquí y nos ponemos a hablar de moros! Pero luego razonas, hombre, que siempre estás hablando de que la solución a la crisis es internacional y eso. Y la verdad es que estuvo bien.

Pablo Enrique García,  de maestro de ceremonias, introdujo a Juan García, de Izquierda Alternativa y a Nacho González, de Los Verdes. Interesante debate en el que intervinieron Higinio García, Javier García Cellino, Paco Roza, Fernando Fernández…Y enseguida se nos echó la hora encima. Había que cerrar, que mañana es Santa Rita y los funcionarios tienen fiesta.

A mí hay cosas que me dan miedo. Se habla con facilidad pasmosa de “procesos revolucionarios”, “dinámicas revolucionarias” y expresiones similares. Desde la altura de Cuturrasu se ve un poco por encima la sociedad, eso da una cierta perspectiva, pero cosas que están pasando tan lejos, que conocemos a través de la prensa comercial, son difícilmente calificables. Ginio preguntaba por “la caracterización del proceso”; yo lo expreso en cristiano: esos que se están moviendo, ¿quiénes son?, ¿qué piden? A ver si resulta que, como en la Polonia en los ochenta, hay algunos que protestan porque quieren ir a misa.

Hace seis años, en Francia, a los parados de los barrios magrebíes de París les dio por empezar a quemar coches. Era ministro de Interior un tal Sarkozy. La moda se extendió a otras ciudades. El movimiento, sin más objetivo, se deshinchó tan espontáneamente como había empezado. Puede que para algunos fuera un “proceso revolucionario”, pero no creo que a todas las algaradas se les deba dar ese calificativo; hay que distinguir entre revolución y gamberrismo, me parece.

Por otra parte llamar a los militares yanquis a intervenir en cualquier país es peor que meter los albañiles en casa; empiezan a tirarte paredes con la frase mágica, “si hay que sanear se sanea”, y luego no hay quien se libre de ellos.

El cinismo de lo que se ha dado en llamar Comunidad Internacional es difícil de medir. Encarga caritativos bombardeos contra Gadafi, su familia y sus amigos para ayudar a la población civil masacrada y hace gala de portentosa ceguera en otros temas. Una pregunta tonta, ahora que anda el Sr. Netanhayu discutiendo con Obama, ¿cómo van a obligar a Israel a que cumpla las resoluciones de la ONU?, que, recordemos, el estado hebreo ocupa territorios ajenos, mata civiles palestinos y los encierra en el más extenso campo de concentración de la historia.

“Occidente juega con dos barajas porque necesita tener aliados con petróleo” Oriente Medio lleva siendo mesa de juego desde principios del siglo XX. Primero las potencias coloniales, luego las revoluciones nacionales acercaron a estos países, desde Nasser fundamentalmente, pero también con Ben Bella, Hussein o el propio Gadafi, a la órbita de la Unión Soviética. Fueron los Estados Unidos, no se nos olvide, quienes alentaron los movimientos religiosos, talibanes, salafistas, qaedistas, contra los gobernantes anticolonialistas.

Juan García dice que no cree en una teoría de la conspiración, que son procesos revolucionarios en la medida que corresponden a movimientos de la población civil contra una dictadura, si bien estos procesos ni son lineales ni triunfan necesariamente, antes al contrario, suele haber más derrotas que éxitos; y necesariamente se genera violencia.

Insisto en que me resulta, digamos, sorprendente, que a la semana de endurecerse la represión los sublevados ya tenían armas semipesadas, a los diez días había mandos del ejército que cambiaban de bando y los instruían,  a las dos semanas había “encargados de negocios” franceses e ingleses en Bengasi, y estaban los insurrectos vendiendo petróleo. Muchos logros para una revolución espontánea.

En las guerras siempre nos morimos los mismos, los currantes; no suelen los generales estar en el frente. Sin duda la Comunidad Internacional dispone de otros mecanismos para evitar dictaduras, tenemos que ser más exigentes con nuestros gobiernos.

Nacho González cita la importancia del negocio de la venta de armas, con capacidad para hacer dinero con los dos bandos. Y destaca la poca capacidad de Europa para hacer frente al terrible problema de los refugiados…

Sigue el acto en las escaleras de la Casa de la Cultura, que el conserje debe de cumplir su jornada de trabajo. Estamos de acuerdo en que hay más que hablar, en que las municipales exigen otro acto y me quedo con la reflexión de última hora de Cellino: “Habría que ver si hace setenta y cinco años no tendrían que haber bombardeado en España”

Comentarios

  1. Marta en Mallorca27 de mayo de 2011, 11:31

    En "Plaza Islandia" de Palma de Mallorca hay una pancarta que dice "De la primavera árabe al verano europeo".

    Se están mezclando cosas, es difícil saber verdades completas, ¿a dónde vamos a buscar datos?

    Yo pregunto a los conocidos egipcios cómo está el asunto allí (ya no son noticia), y sólo me dicen "ojalá que vuelvan pronto los turistas". ¿Y ese silencio?

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