Ya, la verdad es que parece que queda lejos; como mucho nos suena de aquellos tiempos en que las tribus ibéricas resistían heroicamente a los invasores, igual que en Numancia. Pero debería importarte, ¡es tan pequeño el mundo! Fíjate que una mecha prendida en Gaza se ha extendido por el Oriente Medio y vuelve a escasear el petróleo, suben los transportes y, por ende, se nos encarecen todas las mercancías. De la misma manera, los acontecimientos sucedidos hace tiempo en Altos Hornos del Mediterráneo trajeron a Asturias desempleo y turbulencias que todavía estamos pagando.
(Estas líneas, breves por necesidad de espacio, estaban destinadas al diario La Nueva España. No vieron la luz, las complemento con algún dato más, que aquí no se gasta papel)
Apenas habían pasado dos meses desde la toma de posesión del primer gobierno socialista cuando se dio la orden de parar el Alto Horno nº 2 de Sagunto. Se atendían así viejas exigencias de la Europa del Carbón y del Acero; se daba el primer paso de una larga y dolorosa reestructuración industrial que afectaría de manera decisiva, entre otros sectores, a la siderurgia, el naval y la minería del carbón, con miles de puestos de trabajo entre nosotros.
La empresa siderúrgica valenciana está ligada a la explotación de las minas de la Sierra Menera, frontera entre Guadalajara y Teruel; en los inicios del siglo pasado invirtieron en ellas capitalistas conocidos como Claudio López Bru, marqués de Comillas, del que tenemos muchas noticias en Asturias, o un Echevarría, que nos metió en la Guerra de Marruecos con su colega Alfonso XIII. La salida natural del mineral ,-también entrada cuando se traía del Rif-, y del acero fue el Puerto de Sagunto.
En 1971 se constituye Altos Hornos del Mediterráneo, con capital de Altos Hornos de Vizcaya (46%), U.S. Steel (15%) y el resto de un consorcio de bancos y cajas de ahorro. Aunque el año había sido flojo en el consumo de acero en España, el Régimen consideraba que iba a crecer desmesuradamente, hasta ponerse a nivel de potencias europeas.
El más que optimista cálculo se ve derribado por un acontecimiento exterior, septiembre 1973, Guerra del Yom Kippur, restricciones en el petróleo y por ende en el consumo de acero en naval, automóvil, líneas férreas y construcción.
Las consecuencias se van arrastrando, Europa, que ya acusaba a España de dumping (ventas por debajo del coste de producción), exige recortes, así como la propia CECA había disminuido su producción y cercenado empleo drásticamente, 230.000 puestos.
El primer gobierno socialista, con Solchaga en Industria y Boyer en Economía, se pone manos a la obra. La primera pieza del rompecabezas será AHM, luego vendrán las otras. Balance: En 1982, cuando llega Felipe González a La Moncloa, hay en España dos millones de demandantes de empleo, al final de esa legislatura se rozan los tres millones, el 21'5% de la población activa. No quedaría ahí la cosa.
Vamos a analizar antecedentes y consecuencias con Enrique González de Andrés el miércoles, día 27, a las 19’30, en el Centro de Creación escénica “Álvarez Nóvoa” de La Felguera (Langreo)
Nos
ha visitado Glez. de Andrés anteriormente, para presentarnos trabajos que
tienen que ver con su especialización en el entorno económico, político y
social de la segunda mitad del siglo XX y el fenómeno de la Transición. Doctor
en Historia, vinculado al Centro Superior de Investigaciones Científicas, nos
trae ahora “434 días en defensa de los puestos de trabajo de AHM
(Sagunto-Valencia)”. Todavía no se puede encontrar en las librerías, es una
nueva primicia editorial que la Tertulia Encuentros pone a disposición
del público.
El jueves 28 se presentará el libro en el Ateneo Obrero de Gijón y el viernes 29 en el Palacio Valdecarzana de Avilés.





Comentarios
Publicar un comentario