Cuando
llegaron a Oviedo había dejado de llover; más de mil personas acompañamos a José
María Pérez Pereira, Héctor Pérez Fernández, Héctor López Lago y Santiago
González Álvarez, sus familias y sus compañeros, trabajadores de la Mina Miura,
(Tormaleo), por las calles de la capital hasta la sede la Junta General del
Principado. Habían estado encerrados quince días en el interior de la
explotación y luego caminaron otras seis jornadas, 150 kms. desde Ibias para
exigir el pago de doce nóminas que les deben entre el anterior propietario y el
actual.
Por
el camino saludaron a los mineros de Vega de Rengos, afectados por el cierre
administrativo de la explotación, y fueron pasando por los ayuntamientos de
Cangas de Narcea, Tineo, Salas y Grado. La zona suroccidental de Asturias
apenas tiene ya otra industria que el carbón; las comunicaciones no son buenas
y la agropecuaria malvive. La desertización es progresiva.
Morir
por un salario. El Primero
de Mayo el Sindicato de Obreros Mineros de Asturias (SOMA) convocó a la boca de
Mina Miura para solidarizarse con los encerrados; José María Pérez, portavoz,
inició sus palabras pidiendo un minuto de silencio en recuerdo de los
fallecidos en Zarreu (Cerredo). Jorge Carro, Rubén Robla, Amadeo Bernabé, Iván
Radio y David Álvarez dejaron la vida por una explosión de grisú el 31 de marzo
de 2025 en una mina propiedad de Blue Solving donde no se debía estar sacando
carbón.
La
Junta General del Principado ha estado investigando este accidente, los
resultados son demoledores[1]: La empresa sólo tenía
autorización para hacer investigación de materiales, quienes denunciaron que se
sacaba carbón no fueron escuchados, las inspecciones eran conocidas previamente
por la patronal, los responsables políticos no controlaban…
Las
prácticas bien negras en el sector minero, con los ojos fiscalizadores
cerrados, se ven en otros aspectos del negocio; todavía andan por los juzgados
las causas por la desaparición en el puerto de El Musel de 120.000 toneladas de
carbón. No se trata de algo que las familias del Barrio de Portuarios hayan
llevado en calderos para sus cocinas, hablamos de que 3.000 camiones, 3.000,
han estado sacando el producto sin que nadie se enterara.
La
mafia del carbón cambia cromos.
A dos pasos de las oficinas centrales de El Musel todavía se ve un edificio con
las siglas NMR, una empresa que se creó para obtener antracita destinada al
mercado siderúrgico. Natural Mining Resources 1926 S.L., -en inglés para ser
internacionales-, patrocinadora del Real Oviedo en su empeño por regresar a
Primera. Pactaron 500.000 € para cambiar el nombre del estadio y aparecer en
las camisetas durante
la temporada 20/21; antes de que finalizara ya no pagaban
a nadie.
El
21 de octubre de 2021, después una larga historia de denuncias por pagarés no
atendidos, por servicios no prestados, por irregularidades en precios y
calidades, por fin presentaron pre-concurso de acreedores. Según sus datos con
un pasivo de 67’1 millones; sin embargo, se les reclamaban otros 57’1 más, que
pensaban abonar mediante el muy dudoso método de endosar facturas no cobradas.
O sea, la cruda realidad de sus deudas era de 124’2 millones de euros. No
tenemos constancia de que el Oviedo hubiera cobrado el patrocinio.
Un
acreedor urgía declaración de quiebra, NMR se defendía declarando contar con
activos muy interesantes, como era el caso de una cantera en La Espina y una
mina de antracita en Pilotuerto.
La
cantera había sido cerrada por falta de permisos municipales y sancionada por la
Dirección General de Minas por invadir la concesión de la colindante Caolines
La Espina. En cuanto a la mina de Pilotuerto, había sido propiedad de Uminsa,
del grupo de Victorino Alonso, -se van entrecruzando los nombres de los actores
de la trama-, que la cerró; NMR la tenía en régimen de alquiler. O sea, los
presuntos activos no existen.
La
mina de Zarreu que ha causado las últimas muertes, fue cerrada de acuerdo con
las normas europeas de descarbonización y, por tanto, con indemnizaciones a la
propiedad. Posteriormente fue vendida a Jesús Rodríguez Morán, popularmente “Chus
Mirantes”, a través de su empresa Blue Solving S.L. que movía millones con el
escaso capital social de 3000 €. Pese a que los permisos administrativos eran
para recuperar materiales de explotación y prospectar grafito, era de
conocimiento público que sacaba toneladas de carbón a la venta.
Blue
Solving era también propietaria de la mina Carbones de La Vega, en Tormaleo,
que tenía deudas con sus trabajadores. La vendió a Fernando Martínez Blanco,
CEO de Big TNZ Trading S.L. otra empresa fantástica; también con una capital
social de 3.000 €, sin empleados, tiene capacidad para mover, según dice, un
volumen de 2’5 millones. La opacidad es la señal en ambos: Mirantes hace
responsable de los negocios a mujer e hijo, a la sociedad de Mtnez. Blanco no
le he encontrado declaración de cuentas más acá de 2020.
Ambos
tienen trayectorias peculiares. Rodríguez Morán tiene pendiente un juicio en
Alicante por un asunto de 390 kgs. de cocaína escondidos entre carbón, y le ha
llamado mafioso el mismísimo Victorino Alonso, que conoce juzgados y condenas
en varias provincias por asuntos negros. El colmo de su declaración fue “A mí
me debe dinero”; o sea, si será mafioso el tío... Fernando Martínez se estrelló en el fútbol
blanco.
Presidente
de Real Madrid. La
pancarta a bocamina exigía a Martínez el pago de los salarios, uno de los
veteranos a mi lado en la plaza de operaciones decía: “No tiene dinero para
pagar a la gente y quiso ser presidente del Madrid”.
No
es así exactamente, iba en la candidatura de Juan Onieva que en 2009 pretendía
competir con Florentino Pérez. Pese a que se presentaba como experto en
comunicación y marketing, Fernando Martínez hizo un discurso de presentación
inapropiado. El diario As titulaba “espantosa actuación que hundió la candidatura”,
otro miembro del equipo se largó “para no hacer el ridículo”, mismo término que
usaba Marca; otros medios decían “bochornosa intervención” o “esperpéntico
discurso”. La efímera candidatura se presentó un jueves y se retiró el viernes.
Los
vídeos muestran a un Martínez relamido en el vestir y con unos tics inadecuados
en un comunicador experto. Despareció de la escena pública y ahora cuando
reaparece no mejora su imagen: En diciembre 2025 compró Carbones de La Vega, ya
en deuda con sus empleados; no la pagó. En enero no sólo se compromete a saldar
nóminas, sino que da esperanza de readmitir a los despedidos de la subcontrata Adro.
Evidentemente
era falso. La falta de respeto hacia los trabajadores y sus plantillas es
insultante; Chus Mirantes se atrevió a decir, con cinco cadáveres sobre la mesa
del despacho: “cuando se cae un avión no le echan la culpa a la aerolínea”. No
le va a la zaga el Martínez, capaz de declarar que “si a los sindicatos les
importan tanto las nóminas que las paguen ellos”, o que los trabajadores “en
vez de portarse como adultos y resolver las cosas hablando se han dejado
utilizar por los sindicatos, complicando el futuro de la empresa”.
Su
seriedad empresarial no admite dudas. En marzo proclamaba que “en Semana Santa
estaremos en condiciones de abrir la mina”; seguía sin pagar, pero quería
transmitir tranquilidad “a final de mes pagaremos otra parte y luego a 30, 60,
90”. El lunes 27 de abril prometió saldar la deuda “en cuestión de horas”.
Ahora, sin liquidar las nóminas pendientes, quiere poner en marcha un
Expediente de Regulación de Empleo; para logarlo solicita la colaboración
sindical.
La
Empresa TZN, con razón social en Serrano, 110, 28 006 Madrid, con NIF B
87607594 consta como Actividad CNAE 4672, “Comercio al por mayor de metales y
minerales metálicos”. Tiene este registro que ver con que a la firma Carbones
de La Vega asocia el señor Martínez su participación en Sewia Group Brand, con
licencia del Ghana Gold Board, comercializadora de oro y diamantes. En los
informes que los analistas profesionales hacen de TZN se lee: “Último Depósito
disponible en el Registro Mercantil:
2020”. “Relaciones internacionales. No constan”.
El
año pasado compra Carbones de La Vega. Debemos agradecer a Ramón Muñiz (El
Comercio) [2], el análisis de los datos
de la operación de compra de Mina Miura por un empresario que hasta este momento
no tenía relación alguna con el carbón. Adquiere de Chus Mirantes una empresa
en pérdidas, a pagar a plazos, el primero de 934.474 € que no se hizo efectivo.
Una salvaguardia en el contrato, “si se encontraran vicios ocultos” en la
contabilidad, permite que la empresa no vuelva a manos del vendedor.
Sí
se sacaba carbón en Zarreu. Carbones
de La Vega es a su vez acreedora, al parecer, de 1’1 millones de Blue Solving,
la sociedad que causó la muerte dolosa de cinco trabajadores en abril 2025. Cruces de capital, estrictamente contables,
para ocultar la verdad financiera; la industrial no es otra que con la disculpa
de un permiso para recuperar instrumental de la explotación cerrada y prospectar
otros materiales, como el grafito, se sacaba carbón para su comercialización.
En
un dossier de catorce páginas se explica al futuro inversor que el valor total
de las
acciones es de 35 millones y a quien quiera participar se le ofrece una
amortización rápida del capital. “La recuperación de los fondos invertidos más
sus intereses correspondientes serán a partir de 9 ó 12 meses de la inversión
aportada con el inicio de los trabajos”. Señala Adrián Rodríguez, propietario, que
su cliente principal es Arcelor Mittal y ya ha dado el visto bueno a las
calidades; aporta con detalle los datos económicos y técnicos, incluyendo costes
salariales, y fotos con la extracción de producto por la galería principal.
Las
imágenes de la desolación.
La casa de aseo de la mina de Zarreu parece hoy como si una amenaza de guerra
nuclear la hubiera desalojado; las instalaciones son la viva imagen de la
desesperanza.
En
la Junta General del Principado se debate la posibilidad de ayudas a las
familias afectadas. El abandono por parte del empresariado clama al cielo,
empezando por la falta de humanidad en el momento de la tragedia. “Nadie de la
empresa nos avisó del accidente” “Me enteré porque una vecina me dijo que en la
tele comentaban de algo grave” “Lo supe por la radio” “Anduvimos buscándole por
los hospitales de Ponferrada, León, Oviedo y en el Anatómico Forense”.
Es
la misma historia que nos contaron estos días Antonia y Manuel, padres de Manuel
A. Moure Fernández una de las víctimas del Pozo Emilio del Valle[3], de la Hullera Vasco
Leonesa. “La empresa no nos llamó, me enteré cuando me acerqué al pozo y un
compañero me dio el pésame”. El accidente de León se produjo en 2013, el juicio
empezó en 2023, la sentencia salió en 2025, ¡doce años sin ingresos en una
casa! La jueza resuelve ahora que no hay culpables, que vayan por lo civil si
quieren. [4]
Su
sufrimiento es espejo del que tendrán ahora los herederos de los fallecidos en
Zarreu. La situación legal de las parejas añade complicaciones. Jenny, sin
trabajo, compañera de Jorge Carro, 33 años, con el que tiene un hijo de tres; no
están inscriptos ni siquiera como pareja de hecho, ella no tendrá opción a
indemnizaciones. Tampoco tiene papeles y por tanto se queda sin ayudas, Cristina,
de baja, recuperándose de un cáncer, compañera de Rubén Souto (49 años)
La empresa no tiene cobertura de seguros porque estaba realizando una actividad ilegal; espera ahora a las familias un largo proceso en el que, -al tiempo-, veremos a la propiedad declarando no disponer de recursos para pagar. La legislación favorece las trampas empresariales, Blue Solving Sociedad Limitada Unipersonal se constituye con un capital social de 3.000 €, sin embargo, anuncia que la mina tiene un volumen de negocio de 60 millones.
De momento el cabecilla tiene unas acciones a nombre de su hijo, Adrián Rodríguez Rodríguez y como administradora única de Combayl figura su señora esposa y madre de Adrián, Ana María Rodríguez García. Combustibles Asturiana y Leonesa (Combayl) [5], se llevaba los beneficios de Carbones de La Vega y adquirió en 2021 los derechos de explotación de Zarreu hasta el accidente en el falleció un trabajador al año siguiente, cuando pasó la propiedad a Blue Solving; o sea, a su misma familia.
Chus Mirantes también trabajaba, claro; a efectos de Seguridad Social constaba
inscripto en Carbones de La Vega con la categoría de picador, para que el
coeficiente reductor de la minería le garantizase jubilación pronta y pensión
máxima. Su maestro, Victorino Alonso, es famoso por sus declaraciones de
insolvencia: en su divorcio y en una reclamación salarial usó el mismo
argumento, solamente tenía a su nombre una moto vieja. El pobre.
[1] El dictamen de la Comisión de Investigación fue hecho público el día 22 de mayo, se discutirá en la Junta el lunes 25.
[2] La prensa de Asturias y León ha
realizado un magnífico seguimiento, ver hemerotecas de: Nortes, La Nueva
España, El Comercio, RTPA, Diario de León, La Crónica de León, iLeón
(elDiario.es), Laciana Digital, El Bierzo Digital
[4] La Vasco Leonesa está otra vez en los juzgados. Esta vez por delitos contra la Hacienda Pública y falsedad de documento mercantil; la acusación se centra en la venta de carbón de minería a cielo abierto como si procediera del interior. La producción de interior estaba subvencionada entonces con 80€/tonelada. La cantidad presuntamente estafada asciende a 14 millones de euros.
[5] Con fecha 21/04/2015 Boletín Oficial del Registro Mercantil, nº 78, aviso 172803, cambia de objeto social, de construcción a comercio al por mayor de carbones y leñas. Cambia de domicilio y denominación social (de Construcciones Trea 2008 SL a Combustibles Asturiana y Leonesa S.L, B24559403); se cesan los administradores y pasa a administradora única. Posteriormente traslada la sede social a la calle Ordoño II, 27. León.
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Sin comentarios. Mejor callar, porque si hablamos, sería otra vez con los cartuchos de dinamita en la mano.
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