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El crimen de la Plaza del grano



Un anuncio de prensa reivindica,, "sui géneris", la lengua leonesa; parece que con saber decir “rapacín”, “me presta” y alguna otra cosilla, se está resucitando un habla que, según la Unesco, anda en peligro de extinción; el asturiano, o si se quiere, el astur-leonés. El idioma del viejo reino astur que pasó la capital de Cangas de Onís a Pravia, luego a San Martín, a Oviedo y, por fin, a León, según se producía el retroceso de las huestes del Califato de Córdoba.
No se contempla como delito matar lenguas, ni los juzgados se fijan mucho en los que destruyen lo público, si bien algo habría que hacer con los ediles de la ciudad de León; con dinero de la Unión Europea se han cargado la única plaza sobre piedra que quedaba en el viejo continente. La habíamos heredado, en su irrepetible formato constructivo, de las gentes del siglo XVII, que habían mejorado un diseño medieval, que a su vez retocaba la primera obra romana.

Exclusiva mundial: La prensa local se ha negado a recogerlo, está demasiado mediatizada por los encargos publicitarios que pueda hacerle el Ayuntamiento; el caso es que los hermanos Seoane, artesanos que repararon la Plaza hace treinta años, están contando a quien lo quiera escuchar la relación de errores que se han cometido en una intervención inadecuada. Solamente “El Búho desenfrenado”, una modesta revista literaria que se distribuye gratuitamente por la Península, ha tenido el valor de publicar una de las cartas abiertas de José Andrés y Pelayo.. (Se puede solicitar a elbuhodesenfrenado@yahoo.es )


Por San Froilán: La ciudadanía está empezando a reaccionar, diferentes y constantes formas de queja han llevado a la Corporación municipal a reconocer que, efectivamente, hay errores constructivos. “La Plaza del grano se va a reparar”, ha prometido el Señor alcalde a Eliseo, -Heliodoro, para los amigos-, un veterano de la defensa del entorno; me lo cuenta antes del paseo histórico que se hizo por la Plaza el día 5 de octubre, San Froilán, fiesta local leonesa.
Es una celebración a la que he acudido desde niño, como tantos otros asturianos. Se me interrumpió el viaje cuando empecé al instituto; mi abuela Oliva dejó de llevarme, porque coincidía con el inicio de curso y no podía distraerme. Así que la recuperé de mayor. Me gusta el desfile de pendones, maravilla de equilibrio entre fuerza y habilidad, que exige equipos colaborando; cada vez se ven más porteadoras, en una actividad que antes era exclusivamente masculina. Me gusta ver subir a las familias con los carros engalanados, a compartir viandas y vino en La Virgen del Camino. Pero me gusta, sobre todo, ver a la gente tocarle las narices al santo; ¿en qué otro lugar del mundo se autoriza tan irreverente comportamiento?

La radio: Os dejo el enlace de la grabación del programa de Radio Lena en el que se habla del Ágora de la poesía, del Crimen de la Plaza del Grano y de los Niños de la lata, mendigos explotados, con la disculpa de la religión, en el Senegal  
http://www.ivoox.com/29233922

Ramiro Pinto, Vanessa Llaneza y Germán Mayora en Radio Lena

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