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La Rampa



Se había convertido en uno de los más poderosos atractivos del turismo mallorquín, que marcha viento en popa a toda vela, con crecimientos anuales de número de visitantes y de gasto por viajero. Me encontré con unos matrimonios de Gijón, que viajaban con el Imserso, y me ofrecí a enseñarles Palma. ¿Por dónde empezamos? ¡Por la rampa! Y allí estuvieron, sacándose fotos primero que delante de la catedral.

Los Juzgados de Palma están en el viejo edificio de La Salle. La rampa permite el acceso de vehículos al patio posterior, y se ha hecho internacionalmente famosa por las imágenes de una Infanta de España, un campeón de balonmano casado con ella, y sus secuaces, desfilando a declarar ante el juez por haber trincado dinero público. Es tal su éxito como reclamo turístico que ha conseguido salvar de la quiebra un negocio de hostelería; a la salida se ve claramente el rótulo del café Es Suprem, que permite el chiste fácil entre los abogados, “Subimos al Supremo”, “En el Supremo nos veremos”. Antes de la imputación de los miembros de la Casa real tenía un letrero de “se traspasa”; no hubo lugar, la clientela de letrados, guardaespaldas, periodistas, policías y curiosos ha crecido de tal modo que hasta se permiten el lujo de no abrir los fines de semana. Esa imprevista generación de riqueza ha sido también aprovechada por una familia de pobres de los de pedir, que se ha establecido en la parte alta de las escaleras y mantiene el puesto de trabajo con bien estudiados relevos.



Tiene la historia del Caso Nóos otros protagonistas y actores secundarios de grandísimo nivel; entre los primeros destaca el ya no honorable Jaume Matas, personaje antaño altanero, que ahora sale en todas las fotos huyendo. El valiente juez Castro, un tipo corriente capaz de ir a trabajar en moto, tomar café por los alrededores, hablar de manera que se le entienda (Cristina mujer florero) y de comprometerse con su barrio: en su balcón la pancarta Salvem es Molinar, colabora en evitar que un pequeño muelle pesquero se convierta en superpuerto. O el fiscal Horrach, también en su momento valiente, trabajando en equipo con Castro, aunque al final le entró el vértigo, cuando se topó con la Corona.


Y entre los segundos, el guardia de seguridad más fotografiado de España, José Antonio Nieto, “Primo”. No he tenido tiempo de pedirle un autógrafo; tampoco me ha parecido oportuno fotografiarle, por razones de seguridad, pero ahora que él mismo ha salido en todos los medios, que todo el mundo sabe que es del Betis, perfectamente puedo presentarlo en esta imagen, tomada de la página de facebook de su club de fans, que suma más de siete millares y que tiene esta dirección: El segurata de los juzgados de Palma, el mas visto en los telediarios.

Lo que no ha hecho la Justicia, ha sabido hacerlo el pueblo, la condena ha sido unánime, y rápidamente captada por los representantes políticos. Desde el Ayuntamiento de Palma, quitando el infamante rótulo de los condes y devolviendo el más amable de Paseo de la Rambla, hasta más recientemente el de La Bañeza, borrando el nombre de la infanta de frontis del Centro cultural de las tierras bañezanas, donde reinaba desde 1995.

Linchamiento, claman desde las páginas de ABC, órgano de la monarquía, sin percatarse de que la gente ha entendido muy bien el asunto; el sistema está tan corrupto que las aguas fecales le llegan al rey a la barbilla. Hasta el secrtario Spottorno tuvo que dimitir, salpicado por el latrocinio de unos cuantos caraduras en Bankia. Mientras con sus tarjetas negras, dipapidaban sin contorl miles de euros en licores, joyas, cacerías y delicada ropa interior femenina, la Ley de dependencia se venía abajo por falta de presupuesto. ¡Como para no enfadarse, con los señoritos!


La condena del sarcasmo popular es más poderosa; los miles de chistes durante el proceso y después de la cariñosísima sentencia que les han regalado, han puesto el contrapunto a esta historia de sinvergüenzas, encubridores y lacayos. El desprestigio de las instituciones aumenta cuando se hacen comparaciones: Es más caro, medido en términos de cárcel, ejecutar una canción irónica sobre la Corona, que trincar la pasta del erario; manifestarse con ira por perder el puesto de trabajo, entrada inmediata en la trena; robar a la Hacienda no lo exige, si eres de buena familia. Y si eres una princesa enamorada, que firmas sin mirar porque tu marido es tan bueno, tan bueno, tan bueno, quedas disculpada.

Cuando el tribunal lee la sentencia estoy en un acto público de la Universidad de Oviedo, los nuevos cargos juran o prometen lealtad al Rey, algunos de ellos manejan los móviles buscando la noticia y enseguida se corre la voz: “Cristina libre, él cárcel”. El Rector Magnífico está en su tema, su discurso recuerda que el lunes 20 de febrero, se honrará la memoria de su muy antiguo antecesor, Leopoldo Alas Argüelles, asesinado por los bárbaros golpistas de 1936; luego pasa a hablar de proyectos y anuncia una importante novedad.

Uno de los factores que las magistradas argumentan para librar a Cristina de Borbón es su gesto de pagar 587.413 € al inicio del proceso, para reparar los daños civiles ocasionados. Una importante cantidad que no puede salir de los ahorros de un sueldo, y que en las arcas públicas permitiría, por ejemplo, evitar la vergüenza de los investigadores universitarios muertos de hambre.

El Rector Magnífico de la Universidad de Oviedo anuncia una importante novedad: ¡Por fin habrá calefacción!


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