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La grada del Molinón provoca el cierre de la factoría Renault en Valladolid



En el pecado llevan la penitencia. Los ultras del Molinón empezaron la Liga faltando al respeto a un delantero del Athletic Club de Bilbao; en toda la primera vuelta las autoridades futbolísticas no han sido capaces de substanciar un castigo para tal comportamiento, pero al final, apenas derrotados por el mismo equipo en la segunda ronda, les ha caído el mejor de los castigos posibles. ¿No queréis un negro?, ¡pues dos!

Estos ruidosos hinchas, habitualmente ubicados en la tribuna sur, si bien en algunas ocasiones tuvieron actos interesantes, siempre me resultaron sospechosos, hasta que hace unos años me terminaron de demostrar su verdadera cara, en un partido en El Sadar. Habíamos pasado un fin de semana agradable, disfrutando el San Fermín Txiki con unos compañeros de trabajo de Pamplona; en el programa incluimos el partido Osasuna-Sporting y por allí aparecieron, haciendo el cafre, dispuestos a agredir a los de Indar Gorri, la grada que sale en la foto superior. La razón es que los navarros se declaran “abertzales”; la policía nacional les convenció a porrazo limpio de que lo dejaran para otro día, pero sembraron el nerviosismo entre quienes llevaban camisetas gijonesas, por si las represalias.

Su víctima en el primer partido de Liga, Iñaki Williams, es ciudadano español, cruce de vasco y guineana; su color hace realidad el viejo chiste de “los bilbainos nacemos donde nos da la gana”. Los dos desesperados fichajes (negros) del Sporting en el mercado de invierno no hablan castellano, uno de ellos mide más de dos metros, para que los racistas tengan que verlo, quieran que no; saldrá, como un símbolo, en todas las fotos, destacará en todas las jugadas. ¿Se darán de baja los energúmenos? Pues no; si el equipo consigue salvarse del pozo (negro) de la Segunda división, aplaudirán como locos los tantos de “su” negro del alma, como ya han hecho este domingo, (aunque el gol no sirviera de mucho).

En Oviedo, una organización de extrema derecha recogía alimentos “sólo para españoles”, en el reparto de alimentos de Cruz Roja un anciano se quejaba de que “se lo llevaran todo los de fuera”, los pobres de pedir ponen en sus carteles que son españoles, para garantizar que la gente sea caritativa; rizando el rizo, sentado ante la Caixa, al lado de casa, uno incorporaba la bandera nacional a su kit de pobre…
No se puede dormir con tanto ruido

…De acuerdo con los últimos datos oficiales de población, el número de extranjeros en España es el 10% del total de habitantes, en Asturies el 3%. Si de aquí descontamos los jubilados alemanes e ingleses, los jeques de Marbella y los magnates orientales del fútbol, resulta imposible que el resto se lleve todos los puestos de trabajo que faltan, y las ayudas sociales y la Sanidad. Lo que realmente ocurre es que este sistema los ha convertido en bienes escasísimos, insuficientes para el conjunto de la ciudadanía, sea cual fuere su color.

La evolución de la especie humana ha estado ligada directamente a movimientos migratorios; hemos sido durante miles de años trashumantes, hemos estado muchos más siglos corriendo detrás de la caza que sentados en casita. Esta postura de poner un muro para defendernos de lo de fuera es señal de ignorancia, a la par que antieconómica; muchas empresas españolas se han salvado de la crisis exportando, ¿qué pasará con ellas si el Emperador consigue llevar adelante sus propósitos de America first? Recordemos que ya ha chantajeado a la Ford para que suspenda una inversión milmillonaria en México y que exige de las empresas USA que compren todo inside.

Mister Trump, nieto de inmigrantes (blancos), casado por dos veces con inmigrantes (blancas), que no soporta a los inmigrantes (que no sean blancos) va a meternos en una negra guerra comercial en la que todos saldremos perdiendo. Si la mayoría de países pone barreras a las personas y los productos ajenos, el empobrecimiento será general, y las posibilidades de guerra -de las de verdad, de esas con bombardeos masivos-, aumentarán, porque sólo la rapiña puede mantener el nivel de vida de Occidente.

Si el Reino Unido no deja entrar ciudadanos europeos, si Alemania nos devuelve todos los jóvenes españoles que allí estudian o trabajan, tendremos problemas. Podría, en las próximas elecciones presidenciales, la ciudadanía francesa votar a la Señora Le Pen, que desde mucho antes defiende las mismas ideas que Trump. Como en ese caso Francia sería para los franceses (blancos), como ordenaría que antes que nada se solucionara el paro local, sería perfectamente posible ordenar a la Renault, -propiedad del Gobierno francés-, que dejara de invertir en España; mis amistades de Parad@s en movimiento seguramente tendrían a partir de entonces muchas más personas en los Lunes al sol, acción con la que cada semana intentan hacer visible, en la Plaza mayor, el crudo problema del desempleo en Valladolid.




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