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Desconcierto. Y un papel de Vicente.


Desconcierto era la palabra de moda el lunes. La moda, en Estadística, es el valor más repetido. Las estadísticas de las Elecciones generales indican que los estadísticos de las encuestas no saben. Dice un comentarista que la verdad verdadera es que ponen pocos medios; o sea, que son estadísticas baratas. Así que no servirá de mucho lo que sugería Pablo, de esperar a los sociólogos para matizar las valoraciones.
La asociación Encuentros se presentó en público en Langreo el lunes 27 con un intercambio de opiniones acerca de los resultados electorales y las tareas que de ellos se desprenden. Hizo la introducción Diego Díaz, que pertenece a la nueva generación llegada a la plaza pública; con él otras veinte personas disfrutamos de las excelencias de una tertulia entre gentes educadas. La paleta de colores era muy variada, de modo que el tiempo se tornó escaso; es bueno, para que queden ganas de repetir.


No todo el mundo estaba sorprendido, un militante socialdemócrata explicaba como ya había pronosticado que el PSOE no sería desbancado, fundamentalmente por el peso de los años; uno de la izquierda no organizada decía que no puede darse una fusión a toque de campana de los dirigentes, máxime cuando quince minutos antes de la orden Podemos e IU se cruzaban insultos graves.
Sea como fuere, Mariano Rajoy, a la cabeza de un partido al que le salen los gusanos de la podredumbre por las orejas, es quien más posibilidades tiene de formar gobierno. El panorama no es alentador, porque a lo ya sufrido, quienes vivimos de nuestro salario añadimos una nueva amenaza, Bruselas ya ha dicho que hay que recortar 8.000 millones de euros. ¿Qué hemos de hacer? Prepararnos para lo peor, fortificar el campamento, que estamos rodeados.
Vuelvo a las notas que tomé en la Coordinadora estatal de las Marchas de la Dignidad, que se celebraron este mes en Gijón. En uno de los puntos se valoraban las movilizaciones del 28 de mayo; si bien irregulares, se hicieron en toda España. Yo las viví en Málaga; reunir 1500 personas en un sábado con temperatura playera y muchas localidades en fiestas del corpus no está nada mal. La foto explica como la gente siguió su marcha, sin atender el cartel de desvío a la derecha; empeñarse en su camino, sin dejarse llevar hacia el Puente de la Misericordia. Decía un representante en la Coordinadora: “Por lo menos hemos mantenido la caldera en marcha; en una industria es más costoso arrancarla de cero. Cuando la necesitemos estará preparada”.


Algunos se quejaban de escasa participación; tiene una lógica, la gente se cansa de estar todo el día peleando, así que esperaba que en cuanto llegaran al poder “estos chicos” todo se iría arreglando. Incluso parecía que la economía mejoraba, y subió el precio de los pisos, porque se vuelven a vender, y se compran más coches, y aumenta el número de turistas. Pero es puro espejismo; los hoteles han subido los precios, a la par que han disminuido las plantillas y han menguado los salarios; cuando el Magreb se serene dejarán los viajeros de ir a Mallorca para volver a Túnez. Los nuevos hoteles, los pisos comprados y los coches no nos los podremos comer. Y ya lo dice cualquier ONG, España  ya no es campeona de Europa de fúrbo, sino de pobreza; infantil, sobre todo.

Habrá que discutir las maneras de juntarnos, entrenarnos para poner los escudos sobre las cabezas, como las formaciones espartanas, con el cielo desplomándose sobre nosotros, y con todo lo que aún nos amenaza. Que el capital ya tiene preparadas sus bandas, por si acaso. El crecimiento de la extrema derecha en Europa es espectacular, desde Turquía para acá; en Grecia las bandas de fascistas de Amanecer Dorado crecieron conforme la derecha veía medrar a Szyriza. Toda la campaña por la salida de Gran Bretaña de la UE se basó en el miedo a los emigrantes. Los alardes de grupos violentos con la disculpa del campeonato de Francia son una demostración de fuerza y estructura organizativa, un aviso a navegantes de que puede haber grandes marejadas. En España hay gimnasios especializados en enseñar a romper cráneos, de momento se entrenan con algún gay o algún negro,  (Pero no me importó, yo no era judío); bandas organizadas con el balompié, patriotas recogiendo alimentos “sólo para españoles”. Al lado de mi casa cumplen jornada de 9 a 1’30 dos pobres de los de pedir; son unos privilegiados, el rumano tiene plaza fija en la Caja de Ahorros, -a la puerta-, el otro en la Caixa, y  pone la bandera nacional junto al cazillo para que no haya dudas de que es un indigente de confianza.
Vicente y yo estábamos de voluntarios para la organización de la Coordinadora, -la megafonía, las sillas, las pancartas y la fabada-; antes de que arrancara el orden del día me enseñó un papel: “Escribí esta poesía, ¿qué te paez, ho?” Bien. Solamente un sustantivo, repetido demasiado cerca, que pudo cambiar sobre la marcha. “Ahora facía falta uno que supiera leela bien, ¿quiés leela tú?” No era yo el adecuado, él no se animaba, así que se lo pedimos a Raquel, que aceptó sin dudar.
Aunque tapen las palabras
Aunque ya no se vea al jornalero
En el muro de la rotonda
De la rotonda de Barros
Será parte del recuerdo.




La Coordinadora de las Marchas de la Dignidad ha pedido por diferentes procedimientos la libertad de Alfon y de Bódalo, dos ejemplos de la aplicación de las leyes contra quienes protestamos. Un grupo de personas del Nalón, convocadas por la asociación de parados Adepavan y dirigidas por un buen artista local, realizó en el distrito langreano de Barros, un magnífico mural a favor del sindicalista andaluz. El artista fue amenazado (por Internet, claro, los valientes...), a los pocos días fue tachado, embadurnado con frases adversas y decorado con profusión de cruces gamadas. El equipo de conservación de carreteras del Principado tapó el mural con pintura gris. Las cruces gamadas siguen allí.






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