
(Merecería unas líneas, la asociación de militares del aire, pero temo extenderme demasiado, copio unos apuntes breves y viejos:

La santa que cede su nombre fue una mártir de las que dejan huella. Era la mujer de Marcelo, soldado romano, que murió por eso del cristianismo. En un artículo de 2009 en el Norte de Castilla, Ángel del Pozo asegura que no era la esposa, sino la madre; la cosa puede adquirir tintes verdes, porque Marcelo y Nonia tuvieron, según se cuenta doce hijos. Espero que la versión que los define como matrimonio sea la buena, porque además el asunto se complica con otro pozo, a donde fue a parar la santa, según dicen.
Pero bien, no íbamos a esto, sino a que en la calle de Santa
Nonia, León, con el salón de actos de la Biblioteca prácticamente lleno, presentaba
Fernando Montes su último libro, “Eros versus Caronte”. Abre el acto la
editora, Puri Sánchez, (Piediciones). Eduardo Aguirre, prologuista, hace
mención al fallecimiento en el día de hoy de Harper Lee (Matar un ruiseñor);
señala que a escribir bien se puede ir aprendiendo, aunque lo verdaderamente
difícil es tener voz propia. ¿De qué genero es este libro?, me gustó su frase,
que la pienso usar para más menesteres, “Las etiquetas sirven para ordenar en
casa las alubias y las lentejas, pero no para los libros ni las personas”.
Nos deja Eduardo con la incógnita acerca del capítulo de más éxito, incluso, deportivamente, propone Fernando hacer una porra. No es tarea fácil juzgar de arte, aunque anda estos días la capital leonesa de juicios y quinielas; está al caer la sentencia del asunto Isabel Carrasco, el diario La Nueva Crónica publica una foto en la que se ve una pizarra con una porra hecha entre la clientela de un bar, a ver cuántos años les van a caer a Triana y compañía. La crónica, la negra, se sale de las novelas.

Nos dio el autor unas pinceladas de la relación con la
Muerte. Eros y Caronte, quizá mejor Eros y Thánatos, motores de la Vida. El desequilibrio
cuando la Muerte (en los países del Norte masculina) se enamora de la Doncella;
o el descontrol del mundo que señala Saramago cuando relata como la Muerte
(femenina en el Sur) se enamoró de un músico y decidió hacer “vida normal”; el
desbarajuste que se origina en un planeta en el que nadie se muere.
De postre el propio Fernando, Marcelo y Flor dieron vida
a los personajes, en una divertida lectura. Aplausos, enhorabuenas, deseos de
éxito, más firmas de libros. Y por mi parte saludar a las amistades,
particularmente a Lydia Franco, disgustada porque se ve pasado mañana en silla de ruedas, ¡una mujer tan activa!, y al Caminante, que ha tenido a bien enviarme su último borrador
para que le dé opinión. (Se fía de cualquiera, el buen amigo).
“Son
las 21’35 horas del 10 de octubre del año 2192 (GMT). Han pasado 180 días desde
que abandonamos nuestra base en Titán, último puesto fronterizo del Sistema
Solar…Como
cada noche a lo largo de los últimos seis meses, el comandante Kruger anotó
estas observaciones con una anticuada pluma estilográfica…” Página 97, Caronte.
- Las fotos que siguen han sido cedidas amablemente por Puri Sánchez, Piediciones. Gracias mil.
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