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Día del Carbayu


Hoy fue como el Día de la familia en los campamentos infantiles; aquellas jornadas que siempre acababan con llantos de niños y madres, y el "¡llévame pa casa, mama, que aquí sólo me dan bocadillos de mortadela!"; puedo asegurar que no ha habido bajas en ese sentido, antes al contrario, la Marcha ha salido fortalecida con tanta cantidad de visitantes.
A las nueve y media ya llegaba a Ceinos el autocar fletado por El Carbayu, sociedad de festejos de Langreo; una parte de la expedición venía a acompañar en la caminata hasta Medina de Rioseco y el resto a cocinar. Un poco después se nos unieron coches de familiares de la Marcha que llegaron de Gijón, Avilés. Nalón, y una expedición de miembros de Adepavan; al final la Columna juntaba cien personas en la entrada a Medina.
El desarrollo de estas etapas se hace un poco pesado; si una observa las fotos del grupo en la carretera verá que es difícil distinguir entre una recta y otras, así que vamos dedicar una líneas a hablar hoy de agradecimientos, porque cada día hay alguien que no regala su amistad. Como Deli y Adolfo en Navatejera, haciendo un esfuerzo para que la comunicación funcionase y este escribidor trabajara cómodo, o como ayer Miguel, poniendo su casa a nuestra disposición sin conocernos de nada; "yo abro mi puerta a los obreros".




Quiero en el día de hoy empezar por el gaiteru y el tamborileru, a quienes se nos olvidó, injustamente, mencionar en los discursos de la tarde, y eso que cambiaron radicalmente el tipo de música que resonó en el casco viejo de Medina; ayer marchas militares por una Jura de bandera, hoy sones astures precediendo la Marcha de la dignidad;  desde los bares del casco viejo salieron a vernos las familias que tomaban el vermú. En la Plaza mayor acto público explicando el 22 M a la población.
En segundo lugar, al equipo de cocina, que nos obsequió con el siguiente menú: picadillo, paella, cordero y natillas. Ester, Mary, Eva y Melania, ¡gracias! Y hay que citar a quienes han apoyado materialmente este acto, como Ignacio, el único concejal de I U en el Ayuntamiento, que nos consiguió toda la infraestructura necesaria para la estancia y la fiesta; vinos El Castillete, sidra L'Allume, de nuevo, y las empresas de buses de Campos y Coalla; cómo no, a toda la asociación del Carbayu, con Julio en la presidencia. A la alegría general se sumó el sol, que no quiso perderse nuestra celebración al lado del Canal de Castilla. Durante estas horas nadie se ha recordado que tenía gemelos cargados, esguince de tobillo, rozaduras en los pies, la piel quemada de la intemperie o un cierto cansancio de kilómetros. Uno de los temas más comentados en la mesa fue el de la diferencia entre el trato entre los informadores leoneses, tanto las televisiones locales como la magnífica cobertura de Diario de León, con la escasez de noticias que sobre esta marcha se están publicando en Asturies.
No quisieron dejar de venir a saludarnos Esperanza, Pilar y Pilar, de las mujeres de Mayorga, que tan bien nos acogieron; quieren darnos ánimos camino de Valladolid, de donde ellas regresan de manifestarse por la celebración del Día de la mujer trabajadora; nos regalan su conversación y su cariño, prometen visitarnos pronto en Asturies.
Se han ido amistades y familias. Nos dejan las baterías cargadas de ánimos y, particularmente, esa sensación de que todo el mundo quisiera tener pies que añadir a esta marcha.
(También nos dejan algo de ropa limpia)




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