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Plantar cara a la infamia

Ya tienen dos denuncias ante la Inspección de Trabajo y dos demandas en los Tribunales de lo Social; al parecer no es suficiente para convencerles de que se ajusten a la Ley, de modo que ayer sábado un centenar de personas, pese a ese mal tiempo de los puertos marítimos del norte, con lluvia y viento racheado que te calan, nos concentramos, negros y blancos sujetando la pancarta, ante el desgraciado establecimiento.
Se leyó este comunicado y quedamos para volver a juntarnos siempre que haga falta:

"Es bueno preocuparse por Arcelor o por Suzuki; el cierre de una fábrica genera más huecos en el maltrecho tejido industrial asturiano. Los sindicatos, la patronal, los concejales, el Principado manifiestan su pesar. Pero, ¿quién se preocupa de los centenares de pequeños Suzukys que suceden cada día?, de las personas empleadas en pequeños negocios que se están siendo vapuleadas diariamente.
 
Vamos a hablar de un ejemplo demasiado frecuente. En este Gijón que quiere ser turístico, el de les letrones, el de la sal, los trabajadores de hostelería no solamente trabajan sin contratos y sin asegurar, sino que muchas veces ni cobran. Y si tienen la mala suerte de carecer de la nacionalidad, de tener un color de piel un poco más oscuro, pueden sufrir insultos y vejaciones propios de otros siglos.
Los inmigrantes han recorrido miles de kilómetros en muy penosas condiciones para venir a ganarse el pan entre nosotros. No tienen dinero para pagar la cuota sindical, no pueden permitirse contratar abogados y la Inspección de Trabajo los ve como un incordio; están aún en peores condiciones para defenderse de aquellos que usan la crisis como disculpa para engañarnos.
Los empresarios de hostelería quieren mejorar su imagen, se preocupan de la Q de calidad o regalan garbanzos al Banco de Alimentos, que ahora está de moda (por cierto multiplicad 400 Kgs. por el precio en el supermercado y veréis la miseria que con la que han contribuido entre todos los hosteleros de Asturies). Pero la mejor operación de imagen es que traten correctamente a sus trabajadores, que echen de entre ellos a los desalmados explotadores y racistas que, como Luis Adolfo Peláez Díaz y Pilar Peláez Díaz, propietarios de Sidrería La Dársena, basan la rentabilidad de su negocio en no cumplir con las obligaciones sociales, en  no pagar a las empleadas y en mantenerlas en situación de semiesclavitud.
Pregonan a los cuatro vientos estos de La Dársena que “ellos tienen mucho peso en Gijón”. Nosotros vamos a demostrarles que los trabajadores inmigrantes no están solos, que igual no tienen amigos de relumbrón, pero sí las mejores amistades, las de personas currantes orgullosas y solidarias. Por eso para exigir que paguen lo que deben y conozcan con nuestra presencia,-ellos y todos los hosteleros de Gijón-, que no vamos a consentir abusos, que la crisis no será su disculpa para pisar a los débiles, realizamos hoy esta concentración ante el establecimiento. Sería bueno que no hicieran falta más, pero posiblemente sí nos den motivos, de modo que os convocaremos cuantas veces haya menester.
No puedo terminar esta nota sin hacer referencia a otro doloroso acontecimiento, a muchas millas de aquí, pero con el mismo contenido de explotación y racismo: Netanyahu hace precampaña electoral masacrando palestinos; ayer 30, casi todos civiles. No lo consintamos
Por la Justicia
Por la Dignidad de todos los seres humanos

Quejémonos de todas las Gaza que en el mundo son
No consumáis en La Dársena, la sidrería explotadora y racista."


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