La prensa local decía que se había aumentado el número de policías por el riesgo de que ciertos energúmenos despedazaran los Premios, “Movilizados 400 antidisturbios ante el intento de reventar los actos”, titulaba LNE; parecidos términos usaba la cadena SER. Con esa disculpa el delegado del Gobierno quiso prohibir la manifestación, tuvo que rectificarle el Tribunal Superior de Justicia de Asturias, diciendo que la protesta era legal. El viejo hábito de desalentar por el miedo. A la par su sustituto en la alcaldía de Oviedo, que mantiene en su puesto a un concejal condenado en sentencia firme, escribe que quienes rechazamos esta fiesta de ociosos somos malos asturianos; sólo le faltó escribir que “traidores a la patria”. El mismo discurso que en su momento usó el Nada Honorable Señor Pujol cuando se le investigaba por el escándalo de Banca Catalana, sus acusadores eran anticatalanes; él, patriota, guardaba entretanto dinero negro en Andorra. No tenemos nada contra los premios...
El sol ilumina Cuturrasu antes que nada en Langreo. En una mesa electoral en 2011 nacieron estos apuntes. Literalmente de la aldea al mundo