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365 días de angustia.



Cadmio: Fiebre de los metales. Dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarrea. Rinitis. Pigmentación amarilla de los dientes. Nefropatía cádmica. Cáncer de pulmón y próstata. “Los productos químicos en el lugar de trabajo”. Departamento de Salud Laboral y Medio Ambiente de CC.OO. editado junto con la Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales del Principado de Asturias.
Hace un año que se produjo el accidente. Empezaron a sentirse mal, muy mal, y no hubo más remedio que hospitalizarlos. Asturiana de Zinc pasó un informe incorrecto acerca del trabajo a realizar y los empleados de la subcontrata IMSA sufrieron un envenenamiento muy grave. La mutua FREMAP y el Servicio de Salud del Principado de Asturias no supieron estar a la altura de las circunstancias; pese a los síntomas, tan significativos, sólo se atrevieron a pronosticar “probable intoxicación por mercurio”.
Mercurio: Gastroenteritis aguda, estomatitis, colitis, insuficiencia renal aguda por necrosis. Edema agudo de pulmón. Gingivitis y estomatitis por sialorrea. Pérdida de piezas dentales. Problemas oculares. Afección sistema nervioso central: erectismo mercurial (cambios de carácter, insomnio, pérdida de memoria). Polineuropatía sensitivo-motora en extremidades inferiores.
Cuando nos vemos, al lado de la estación de RENFE, Víctor dice que está bien, aunque todavía no ve como antes, le cuesta trabajo enfocar. Pero a los tres días de dejar la huelga de hambre ya comía correctamente, aunque no hace todo lo que el médico le recomienda, “ya, ya sé que no debería fumar…”  Los otros han bajado un poco el ritmo, “me dice mi mujer que debo desconectar el teléfono a una hora prudencial”, él piensa en los que vienen detrás, en que nadie se vuelva a ver metido en ésta.
Arsénico: Dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarreas. Daño renal. Alteraciones del sistema nervioso central. Polineuropatía sensitivo-motora extremidades inferiores. Afecciones cutáneas. Irritación vías respiratorias. Lesiones cardíacas y vasculopatía. Cáncer de pulmón e hígado.
No es la primera que sucede algo parecido, Saúl Fernández, redactor de un periódico local explicaba que en 1986 hubo otra intoxicación masiva; Marcos Pérez relataba cómo llegó a su casa el propio director de la fábrica (puede que Fernando Sitges, dice el periodista) para ofrecerle un taxi y llevarle con urgencia al Hospital Central. “Tragué de todo, menos oro”; cuando llevó la baja a la empresa “me encontré a los compañeros de obra hechos una mierda. A uno ya lo habían llevado al hospital”.
Zinc: Fiebre de los metales. Rinitis y perforación tabique nasal. Dermatitis de contacto. Conjuntivitis y alteraciones retinianas. Erosiones y pérdida de piezas dentales.
La falta de respuesta de la propia empresa y de las autoridades sanitarias, -con más ansia de tapar el accidente que de buscar soluciones-, con resultados de análisis desaparecidos y ocultación sistemática de los hechos, negativa a reconocer que no era una enfermedad común, sino profesional, llevó a cinco de los afectados a realizar una huelga de hambre a las puertas de la factoría durante catorce días; hasta que AZSA-Glencore-Xstrata dio pasos en la negociación. El asunto es tan serio como que pueden estar afectadas directamente un centenar de personas y, habida cuenta de que los contaminantes estaban en el ambiente, algunas decenas más podrían estar intoxicadas en el entorno; se sabe que personal no directamente productivo, como un almacenero o una empleada del botiquín tienen niveles de contaminación en sangre altos. La actitud más racional de la multinacional Glencore,-dispuesta al entendimiento, ahora que el asunto se ha publicado y difundido internacionalmente-, ha hecho que el campamento se levantara, “pero sólo provisionalmente; si el asunto no se soluciona de una manera adecuada volveremos”
¿Qué sería una manera adecuada? Algunos pasos previos:
  •     Incorporación a Asturiana de Zinc- Glencore de los trabajadores que estén bien de salud y quieran trabajar aquí.
  •     Tratamiento médico adecuado, con garantías para todos.
  •        Jubilación de todos aquellos cuya salud se haya visto seriamente deteriorada.
  •        Pago de 1000 euros/mes como anticipo a cuenta de las futuras indemnizaciones a todos los trabajadores que no cobran nada o subsisten con los 420 € del mínimo asistencial.
Los trabajadores de IMSA, subcontrata de Asturiana de Zinc, grupo Glencore-Xstrata, sufrieron en noviembre de 2012 un gravísimo envenenamiento cuando realizaban tareas de mantenimiento  en la parada habitual de cada año. Desde hace 365 días sufren náuseas, pérdida de visión, incontinencia urinaria, desorientación, caída del cabello, de las uñas y de los dientes, problemas de riñón…Los informes oficiales hablan de “probable intoxicación”. Los análisis (aquellos que no han desaparecido misteriosamente) señalan muy altos niveles de Mercurio, a nivel récord Guinnness, y de presencia en sangre, además, de Cadmio, Zinc, Plata y Arsénico, cuyos efectos sobre la salud pueden leerse en los párrafos anteriores.


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