Ni siquiera el título es original, se lo debo a un artículo publicado en mayo, cuando correspondía, (Cultura,1518. Suplemento de La Nueva España), por la catedrática Socorro Suárez Lafuente, maestra de generaciones en la Universidad de Oviedo, especialista en la obra de Virginia Woolf (1882-1941). Yo me he empeñado en publicar estas notas antes de que acabara el centenario y lo hago al filo del calendario, como los presupuestos del Principado. No solemos acercarnos los varones a la obra de la Woolf, porque nos suena a “asuntos de mujeres”, y ese error nos hace perdernos una buena parte de la cultura contemporánea. Proceden estas líneas de la lectura de tres textos: Memorias de una novelista (Memoirs of a Novelist, 1906), Una habitación propia (A Room of One's Own , 1929), y La señora Dalloway (Mrs. Dalloway, 1925), que además había visto en una adaptación en el Teatro Jovellanos, con Blanca Portillo como protagonista. Woolf es una fina observadora del ...
El sol ilumina Cuturrasu antes que nada en Langreo. En una mesa electoral en 2011 nacieron estos apuntes. Literalmente de la aldea al mundo