Cerrar un restaurante por vacaciones puede ser normal, que el descanso dure más de dos meses es infrecuente; que un negocio de hostelería, en la zona más visitada de Gijón, se pierda Nochevieja, Reyes y el Carnaval puede ser un acto de irresponsabilidad empresarial. O bien el preludio de una maniobra táctica: cerrar para no cumplir con los compromisos y abrir más adelante con otra razón social. No sería la primera vez que esto sucede en La Dársena, la sidrería explotadora y racista; el negocio ya ha pasado del padre a la madre y de ella al hijo, ante circunstancias problemáticas. Y ahora pasan por problemas jurídicos serios, ya han tenido que avenirse a la improcedencia de un despido, con el pago de la indemnización correspondiente, y tienen dos nuevos señalamientos por reclamaciones de salarios, horas extra y cotizaciones a la Seguridad Social. No serán los últimos, desde luego, para alimentar su ya larga lista de incumplimientos con la plantilla; por lo menos, mientras se ma...
El sol ilumina Cuturrasu antes que nada en Langreo. En una mesa electoral en 2011 nacieron estos apuntes. Literalmente de la aldea al mundo