Se pueden ver cámaras por todas partes. Te graban en el supermercado mientras compras, en la gasolinera al llenar el depósito, cuando sacas dinero en el cajero; el ayuntamiento en las calles, la matrícula en el aparcamiento, los de las autopistas, y ahora en discotecas, bares y restaurantes. No hay momento de tu vida en el que alguien no deje constancia gráfica; de ahí a salir en todos los ordenadores del mundo sólo hay un pequeño paso. Reconozco que me he partido de risa un par de veces oyendo la grabación de una llamada telefónica: un joven, con síntomas evidentes de haber empinado el codo desproporcionadamente, llamaba desesperado desde un aparcamiento porque no encontraba el coche. El diálogo era verdaderamente hilarante, pero se te hiela el gesto cuando caes en la cuenta de dónde ha salido la grabación: la centralita de la Policía Local de Gijón. Recientemente un periódico nacional ha publicado la fotografía del sinvergüenza de Díaz Ferrán en el juzgado; no es una foto ...
El sol ilumina Cuturrasu antes que nada en Langreo. En una mesa electoral en 2011 nacieron estos apuntes. Literalmente de la aldea al mundo