sábado, 11 de mayo de 2019

Cal que neixin flors





Cal que neixin flors a cada instant

Soy consciente de que, titulando en catalán, algunas personas no se tomarán la molestia de abrir la página; quiero, en todo caso, hacer con ello un pequeño homenaje a mi amigo Toni, cuyo apellido es palabra aguda, y a quien puteo, porque vive en Valencia, llamándole Toni Cantó. Es un juego de palabras, porque con este Toni que digo, hemos cantado, -en catalá y en todas las lenguas ibéricas-, desde León a Madrid el año pasado. Contra el Paro y la Precariedad. Por la Renta Básica, llamamos a la Marcha.



Hemos vuelto a encontrarnos en Asturies, y hemos vuelto a hablar. Con otras setenta y tantas personas preocupadas de la situación en que nos ha dejado esta cosa que han dado en llamar crisis, pero que realmente ha sido un atraco a mano armada a quienes no tenemos otra cosa que nuestro trabajo. Es preciso que nazcan flores.
Trabajamos por ello. Hablamos, organizamos y salimos a la calle. Con fe. 
Porque
Fe no és esperar,
fe no és somniar.
Fe és penosa lluita per l'avui i pel demà.
Fe és un cop de falç,
fe és donar la mà.
La fe no és viure d'un record passat.

La Fe no es esperar, no es soñar; es una lucha pesada, cotidiana, por el hoy y por el mañana. La Fe no es vivir de recuerdos pasados, de cosas que se ha llevado el viento; una flor de hoy se marchita al día siguiente.
No somnien passats
que el vent s'ha emportat.
Una flor d'avui es marceix just a l'endemà.
Cal que neixin flors a cada instant.






Organizado por las Marchas de la Dignidad de Asturies, se realizó en Sotrondio la Coordinadora de Movimientos Sociales; la reunión de quienes pensamos que hay que hacer algo más que votar cada cuatro años. Gentes de Madrid, País Valençiá, Catalunya, Andalucía, León, Valladolid…afectados por la hipoteca, desempleadas, jubilados, representantes de barrios…gentes que quieren dejar suficientemente claro que “los derechos son nuestros y gobierne quien gobierne se defienden” (Pili, Valencia). Trabajando a diario por ellos, que no se puede esperar la cosecha sin haber sembrado; no hay frutos sin podar ni regar.
No esperem el blat
sense haver sembrat,
no esperem que l'arbre doni fruits sense podar-lo;
l'hem de treballar,
l'hem d'anar a regar,
encara que l'ossada ens faci mal.
Aunque ya a algunos nos duelan los huesos, porque el camino es largo. Pero no quieren dejarnos alternativas; en las pasadas elecciones el principal argumento ha sido “que viene la derechona”. Pero, vamos a ver, querido presidente, “¿qué has hecho tú para evitarlo?” (Silvia, Asturies) ¿Nos has reintegrado los derechos? ¿Has derogado la Reforma Laboral que tu propio compañero inició? ¿Nos has restituido la calma, derogando la Ley Mordaza? ¿Has devuelto a la calle la gente encarcelada injustamente? Pero si nos estamos encontrado que ya no se permiten ni entregar hojas informativas a los paseantes. “¡Ay, fía, nunca tal lo ví!”
Decía uno tan gráficamente: “¡Cuidado! Nos llevan a un redilillo para escoger entre fascismo o neoliberalismo” (Manolo, Extremadura) Efectivamente, no es ese el debate; la cuestión está en el equitativo reparto de la riqueza, y nosotros somos los que la producimos; tenemos bastante que decir al respecto. Sin miedo, apartando las nubes que nos esconden la luz; pero sin pausa, que el tiempo nos exige intervenir, a sabiendas de que el camino es largo.
Enterrem la nit,
enterrem la por.
Apartem els núvols que ens amaguen la claror.
Hem de veure-hi clar,
el camí és llarg
i ja no tenim temps d'equivocar-nos.
















Participaron con nosotros en la reivindicación por el futuro de Asturies, la región donde antiguamente había siderurgia y minería, de lo que solamente quedan museos. Los datos son aplastantes: “Visteis, en la visita al Pozu Sotón un panel en el que se indicaba, en el inicio de Hunosa, una plantilla de 29.424 mineros; en las elecciones sindicales de noviembre 2018 participaron 1.098. Si tenemos en cuenta que cada uno de estos puestos origina por lo menos tres inducidos, veríamos la magnitud del desastre, unido a los 25.000 de Ensidesa reducidos a 5.000 y bajando; el sector naval, ya casi inexistente, Duro-Felguera en continua crisis, el aluminio a pique de cerrar, las térmicas con los días contados…”

Ya no hay tiempo para equivocaciones. Juntos, caminando a un paso; esforzándonos hasta el sudor, que regará la tierra para que nazcan por fin las flores de que habemos menester.

Cal anar endavant
sense perdre el pas.
Cal regar la terra amb la suor del dur treball.
Cal que neixin flors a cada instant...



Cal que neixin flors a cada instant...








sábado, 27 de abril de 2019

Aquí, de sábado, reflexionando un poco



Oigo en la radio, cuando me desperezo, a unas personas a los que la entrevistadora define como “con capacidad mental disminuida”, -y antes en el Barrio llamábamos de manera más cruel-. Dicen que están ilusionadas con votar, algunas que su opción es secreta “y por eso no se dice…”

Yo voy siempre a votar. No siempre con ilusión, pero sí con convicción de ciudadanía. En ocasiones los programas no me convencían y de todas formas me he presentado aun cuando fuera para echar el sobre sin papeleta. Estoy leyendo opiniones, recomendaciones, sugerencias, orientaciones hacia determinadas siglas. Hace días que tengo decidido a quienes, si bien voy a hacer como las personas que citaba al principio, “es un secreto, por ello no se dice”. De todas formas, como soy de Ciencias, no puedo menos que rebelarme contra la palabrería de ciertos dirigentes políticos y poner en esta pantalla algunos números.

Contra la mendacidad de algunos vividores, datos. Y no escribo “las mentiras de los políticos”, porque políticos somos todos. “El hombre es un animal político”, decía el filósofo; debemos corregirle, “El ser humano” es un animal político; no puede sobrevivir si no es en compañía de otros, luego todos nuestros actos son políticos.

¿Para qué sirven las encuestas?

Para orientación, claro. Pero no son predictivas, como algunas empresas quieren hacer creer; solamente muestran tendencias, y eso si se hacen adecuadamente. Para nuestra propia desgracia, la ciudadanía española tiende a mentir en ellas, lo que hace más difícil orientarse. Pero, además, no son, en pura teoría estadística, muy profesionales. Ejemplo: Hace una semana me preocupaba de leer la ficha técnica de un trabajo publicado en un diario del grupo Vocento; mostraba resultados, hacía pronósticos, desde una muestra de 6.000 personas. ¿Es eso suficiente para calcular el comportamiento de 35 millones de votantes? No. A mayor abundamiento, las preguntas son hechas por trabajadores precarios de subcontratas, con lo cuál la cruz se pone en la casilla que tengan más a mano. No hay tanto voto oculto como capacidad para descubrirlo.

¿A qué color votar?

No soy de banderas. La sociedad no se mueve por los trapos de colores, ni se detiene ante las fronteras, haya muros, vallas, concertinas o guardiasciviles; se mueve ante la necesidad de procurarse sustento. Algunos acudimos diariamente a nuestro puesto de trabajo para llevarnos a casa el “pan común”, -ese que ayer, viernes, no sabía nombrar la portavoz del Gobierno-. A otros se lo llevan sin necesidad de dar un palo al agua. La posición en la pirámide económica es lo que me mueve a votar. Si la riqueza del mundo se repartiera adecuadamente, no habría hambre y podríamos tener jornadas laborales mucho más pequeñas; para estar con los hijos, para hablar con las amistades, para leer, para tener un huertecillo, para pasear al perro, para tocar la guitarra, ¡Para vivir!

Pero no es así. La suerte puede decidir tu futuro, El 10% de las familias controlan el 90% de la riqueza; si naces en una de ellas te preocupará el último modelo de Maseratti; sino te romperás la cabeza para llegar a fin de mes. El reparto de la riqueza es lo que me mueve a votar.

¿Hay que rebajar impuestos?

Habrá que bajar y habrá que subir. No nos dejemos engañar: si no hay impuestos no hay escuela, salud, ni carreteras; por tanto, hay que cotizar. De acuerdo con los datos oficiales de la UE, en España pagamos menos que en otros estados de Europa, que, en general, disponen de mejores servicios; o sea, podríamos aflojar más el bolsillo y podríamos vivir mejor.


Ahora bien, pasemos por caja en función de las posibilidades de cada uno. Estos datos puedes buscarlos en la base del INE (Instituto nacional de estadística), referidos a tu comunidad, pongo como ejemplo los de la mía. En Asturies el 91% de la recaudación de la Agencia Tributaria en 2018 ha descansado sobre tres impuestos: IRPF, IVA y Sociedades.
Una cantidad muy próxima a la mitad, (44%) nos la han retirado de la nómina, en concepto de Rendimientos del Trabajo; otra parte bastante considerable (39%) la hemos pagado al hacer la compra diaria, con el IVA; sin embargo, las grandes corporaciones, quienes se llevan la tajada grande de los negocios, solamente han contribuido a la Hacienda pública con un miserable 8%.

Me anima a votar la búsqueda de un programa que eleve la contribución a los gastos del estado a quienes tienen posibles, y la reduzca a las personas que no acaban el mes ni aun haciendo horas extras.

Esa Deuda que nos corroe.

La gran campaña en su día de Mariano Rajoy era que habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades, gastando lo que no teníamos; embaucados por José Luis Rodríguez Zapatero habíamos endeudado al país. Él pondría orden, mientras nosotros nos apretábamos el cinturón. Así aumentó las horas de trabajo, rebajó los salarios, redujo empleos y quitó prestaciones a los desempleados. ¿Con qué resultado?

            Deuda al final del ejercicio 2010 (PSOE):  650.079 millones de euros.
            Deuda al final del ejercicio 2017(PP):      1.114.629 millones de euros.

¡Tanto sacrificio para nada! Los dineros se quitaron de las nóminas de los trabajadores para pasarlos, directamente, a los beneficios empresariales; verbigracia, a la Banca. 60.000 millones de euros usados, sin vergüenza alguna, en sanear las cuentas de las entidades financieras, 100.000 millones si contabilizamos otros avales y gastos. Deuda de entidades privadas que nos han endiñado como pública.

Estos datos componen las primeras palabras de mi parte en el libro sobre la Marcha contra el Paro y la Precariedad. Por la Renta Básica. Caminamos de nuevo en 2018 desde Asturias a Madrid para explicar que esos euros, repartidos entre la población, habrían dado comida, tranquilidad y libertad; regalados a los banqueros nos quitan la vida. En nuestras manos, habrían vuelto rápidamente al circuito económico, gastados en artículos de primera necesidad, -comida, vestido, libros para los niños-; las tarjetas de crédito de los de Bankia son el ejemplo contrario: mariscos, perfumes de lujo, licores, habanos, lencería fina y putas.


No podemos quejarnos.

Cuando las Marchas de la Dignidad de 2014 hacíamos una broma fácil. “¿Cómo van las cosas por España? No podemos quejarnos. ¡Hombre, me alegro, después de lo que pasasteis! No, que no podemos quejarnos porque son 30.000 euros de multa.” La Ley mordaza, diseñada expresamente para que, además de explotados, apaleados. Hoy día hasta por hacer chistes puedes verte en el juzgado.

O por una cosa tan humana, como, ante las tragedias diarias, levantar los ojos al cielo y lanzar imprecaciones contra dios, los santos y la iglesia. Sus pretendidos representantes en la Tierra te denuncian, como si la divinidad no supiera defenderse por sí misma; cosa por lo demás ilegal, porque para representar a Dios ante los tribunales, deberían tener un poder general de pleitos firmado.

No basta con votar.

O sea, que yo mañana sé nítidamente qué papeleta escoger; ahora bien, tengo también muy clarito que la moqueta y los sillones mullidos despistan a la gente, por tanto, estaré vigilante de que mis representantes me representen. Y si no es así pediré que vuelvan a su puesto de trabajo habitual. ¿Que es difícil revocarlos? ¡Ya lo sé! Por eso digo que hay que cambiar esta constitución y esta ley electoral. Nos queda mucho por limpiar.

viernes, 8 de marzo de 2019

Maricuela, cien años y cuarto



Hoy es 8 de marzo; me pareció un día apropiado para cerrar estos apuntes sobre Ángeles Flórez Peón, y publicarlos.

La conocí en la republicana Fiesta del Oso Regicida, de la mano del extinto amigo Paco Prendes Quirós; me sorprendió la fuerza de una mujer menuda y decidida, que sonreía todo el tiempo a la par que declaraba con firmeza que República era sinónimo de Libertad. Pude estar presente el día que las Juventudes Socialistas la nombraron Presidenta de honor; le impuse la insignia de plata tricolor en nombre del Ateneo. Me la muestra con orgullo cada vez que coincidimos. Así que en noviembre del año pasado no pude faltar a la celebración de su centenario con la vida, otra vez en representación del ateneismo republicano. Una fiesta entrañable, en la que sobraron discursos de propaganda socialista; ella los sobrellevó con la sonrisa habitual.

“Mujer de luz”, dijo una homenajeante. Iluminó la jornada, por encima de quienes confundieron homenaje con autoproclamación o de los burdos errores del Secretario general, capaz de hablar del hundimiento del Frente norte el 21 de noviembre de 1937. (¡Octubre, Señor Barbón, octubre!) o de que Maricuela fue castigada en presidio porque al canto del “Cara al sol, no había levantado el puño”.

Dos libros de memorias, ha publicado nuestra amiga; en el primero, editado por la
Fundación José Barreiro, cuenta la parte fundamental de su vida; entre otras cosas que, en la funesta prisión de Saturrarán (Motriku), una monja poco amable (“Sor Ana. Era la más joven. Era un bicho malo”), la confundió con otra presa que “no había levantado el brazo”, -el obligatorio saludo fascista-, al entonar el himno de la Falange. Si además de eso se le ocurre levantar el puño no sale con vida. “El Director vino furioso, con el puño hacia mí. Creí que me iba a dar un puñetazo. - ¡Todavía se atreven ustedes a revolverse? Tenían que estar todos bajo tierra. Hemos sido benévolos. Estaba como loco. Fue así como acabé en el famoso sótano”. Dos meses a pan y agua, aislada en una celda sin luz, con la lluvia aumentando la humedad interior; la sacaron cuando una funcionaria civil se asustó de su estado.


Su delito fue haber sido cocinera para el Batallón “Mártires de Carbayín” en el 36. El nombre era recuerdo de los 24 asesinados en dicho pueblo minero por las tropas al mando de un Nart, en la muy dura represión de la insurrección del 34; los mataron de noche, sin tiros, para que no los oyera la población, a machetazos, y quedaron mal enterrados en una fosa común. También el sobrenombre de “Maricuela” procede de aquellos años. Se había afiliado a las Juventudes Socialistas Unificadas; montaron una representación teatral en la que encarnaba a una joven obrera con ese apodo. Parece que el éxito la marcó.

Detenida en noviembre de 1937, la llaman al Consejo de guerra tres meses después, “Teníamos un abogado de turno. Cuando le tocó a él hablar, yo no podía creer que fuese un abogado para defendernos. Nos estaba más bien acusando”. Reclusión a perpetuidad. En los relatos del interior de las prisiones no llevan la peor parte los hacinamientos, la falta de higiene o el hambre, sino las barbaridades de los carceleros.

Son las nueve de la noche
Ya tocaron a silencio
Ya las pobrecitas presas
Están temblando de miedo

“…habían sufrido mucho, porque venían con listas para matarlas, y en otras cárceles las violaban. En la cárcel de Laviana una noche habían ido los falangistas con una lista de veinte, Una daba tantos gritos que la tiraron para un lado y cogieron a otra en su plaza. En la cárcel de Infiesto, el juez las reunía y escogía a la que le gustaba, y la llevaba para violarla. Así que cuando las reunía, todas temblaban…Una joven muy guapa que había sido violada por el juez. No quería hablar con nadie. Se acurrucaba en un rincón y allí estaba triste sin hablar”.

Hambre. Es una constante en todos los libros de memorias de estos años. Tanta hambre que la gente llega a comer los plátanos y naranjas sin pelar, que en el servicio de cocina algunas comieran las patatas crudas, o, peor aún, recurrieran a las mondas desechadas. Tanta hambre como que el reparto de alimentos pueda ser la forma de apaciguar a las rebeldes, o castigarlas en su caso. El régimen de Saturrarán, sostenido por monjas, obligaba a caminar con los brazos cruzados y mirando al suelo; cualquier indisciplina era castigada sin correspondencia, sin lectura, sin recreo, o con aislamiento en el sótano; no parecía ser suficiente para doblegar rebeldías “Había monjas que hasta en dar la comida se vengaban. La cogían por arriba y era solo caldo (agua caliente) y dejaban a la persona sin comer. A mí me lo hizo la que me había castigado, un día que fue ella la que daba la comida”

Tanta hambre que el mayor privilegio de la liberación sea “comer tantas patatas fritas como quise”; las internas que reciben esta noticia de otra compañera claman al unísono, ¡Qué maravilla! Maricuela recuerda con detalle su primera cena en libertad, “patatas en salsa verde y merluza de altura rebozada”. Claro que había que tener cuidado, un atracón después de años sin comer puede ser funesto, “habían escrito las que habían salido, que habían estado malísimas a causa de la comida”.

Por fin consigue pasar la frontera a Francia con su hija, previo pago de 2.000 ptas. al guía, -un capital para la época-, y reunirse con su marido. Estabilidad económica, nace el hijo, la vida parece normalizarse, pero cuando intenta volver de vacaciones, de nuevo es detenida “por terrorista”. Consecuencia de haber cocinado de joven para quienes se resistieron al golpe de los generales, “acusada de rebelión militar”, como su amiga Rosario Casanova, detenida por el terrible delito de coser uniformes para milicianos. 1959, ya habían pasado 20 años desde el final oficial de la Guerra, los vencedores seguían manteniendo listas de enemigos; una limpiadora la regaña duramente, “¡Qué creías, que España había cambiado! ¡A quién se le ocurre venir voluntario a la boca del lobo!”



Ahora ya cuenta las cosas con la tranquilidad de los tiempos pasados. Incluso recuerda anécdotas como cuando le hicieron un consejo de guerra a un piojo en la cárcel de Oviedo, salvado por la llegada de la celadora. No olvida el dolor de una madre, llevada a la locura por la muerte de sus hijos, ni el mismo destino de un joven, por el miedo a la muerte. No olvida que en su Consejo de guerra dos testigos falsos la acusaron de delitos que no había cometido, ni al Delegado de Pola de Siero, que ante las mentiras “lo dobla y lo firma”. “Le contestaría…nunca manejé un arma y creo que una ametralladora debe ser difícil de manejar”. Tiene los documentos firmados por los falsarios, pero se niega a nombrarlos; ya ha pasado el tiempo, serán muy ancianos, habrán muerto o tendrán descendientes que no tienen la culpa de sus actos.



Insiste en la necesidad de un mundo que supere estos comportamientos, clama por la unidad de los partidos de izquierda, participa en todas las cuestiones sociales que sus más de cien años le permiten; se alegra de que por fin se haya erigido el monumento a los Mártires de Carbayín, -cuya fosa quiso hacer desaparecer el cura-, aunque su madre no haya llegado a verlo, y cierra con una frase que señala a los culpables de tanto sufrimiento: “Si no hubiera habido golpe de Estado, no hubiese habido guerra ni injusticias”.

Un besu, Ángeles, n’esti Día de la Muyer Trabayaora. Gracies pe la llucina de la to sonrisa.




jueves, 14 de febrero de 2019

Ya no te puedo querer, mi cariño se acabó




Hoy es fiesta en El corte inglés. Una de esas celebraciones absurdas, que nadie sabe de dónde vienen, porque en realidad proceden de una iniciativa comercial. Hoy muchas parejas se romperán porque a él se le olvidó el regalo. O sea, día de amor. Todo tan falso como la Casa de Julieta en Verona (en la foto de iniicio); pero al menos ahí se parte de un mito literario.

Discutíamos una vez en la clase de Literatura sobre los paralelismos entre los amores Romeo/Julieta y Calisto/Melibea; una comparación muy interesante que os recomiendo abordar. En general prefiero a Shakespeare, pero en este caso tengo afecto a la madre Celestina y su corte, apegada a la realidad. Así se queja Melibea de que Calisto intente, torpemente, desvestirla:
“¿Qué provecho te trae dañar mis vestiduras?”“Señora, el que quiere comer el ave quita primero las plumas”
Su autor, puede que temeroso de la Inquisición, hubo de justificarse en un prólogo rimado, “de la obra que escribió contra sí”
Desta manera mi pluma se embarga,Imponiendo dichos lascivos, rientes,
Atrae los oídos de penadas gentes…
Por ende, advierte a esas gentes para que anden por el riego de la Iglesia, que el vicio carnal trae nefastas consecuencias:

Oh, damas, matronas, mancebos, casados,Notad bien la vida que aquestos hicieron;Tomad por espejo su fin cuál hubieron.
Porque Calisto, -cuya vida amorosa tiene dramático final-, llega a afirmar que no es cristiano, sino melibeo. “No basta loco, hereje”, clama su criado Sempronio. Dice el enamorado en el segundo acto que le apresten el caballo “por si pasare por casa de mi señora y mi Dios”. Hereje irredento.

Comprar compulsivamente es la idolatría moderna, la forma de demostrar amor en este día; sin euros gastados no hay afecto. Ya se dice que el enamoramiento es un estado de ofuscación mental transitoria; una extraña y sorprendente agitación corporal por reacciones químicas difícilmente controlables. A veces con final feliz.

Leo la sorpresa de una educadora porque los adolescentes tienen relaciones sexuales completas a edades cada vez más jóvenes; echa la culpa al consumo de porno a tierna edad, por las facilidades de la Red. No sé si es poca memoria o cinismo; donde no había Internet hubo revistas de contenido caluroso, que se fueron pasando, un poco ajadas por el uso, de curso en curso en los institutos y cuarteles; y parientes que las traían del extranjero, incluso los más pudientes aportaban a la educación erótica nacional películas de super8. 

Los adolescentes soñaban con hacer gimnasia parecida y se iniciaban, -para escándalo de santos confesores, que condenaban el vicio, a la par que amenazaban con la ceguera y otras grandes deformaciones futuras a los recalcitrantes-, en la vida sexual de manera manual.  Yo prefiero el método actual, con el que por lo menos hacen amistades.

Uno de mis pocos vicios es la res pública. Llevado de él acudí ayer a un coloquio sobre el futuro económico de Langreo, organizado por uno de los partidos gobernantes; me lo temía, pero caí en la trampa, salí tremendamente decepcionado. Por precaución esperé a leer otras opiniones, no fuera que se me hubiera escapado algún detalle; nada, me ratifico en lo que escribí en la libreta de apuntes: falta de análisis, de ideas, de alternativas, y de seriedad. Flaco porvenir en tales manos.



El ejemplo ya podía verse en fechas anteriores con el debate entre el equipo de gobierno y la plantilla municipal. Reclaman los trabajadores regresar a las 35 horas robadas por Rajoy; se quejan de falta de diálogo y se movilizan. La respuesta oficial es que “trabajarían menos que el resto de los españoles”. ¡Vaya! Hay que repetirlo una vez más, porque a lo que se ve cala el mensaje de los malos empresarios: Lo importante no es el número de horas que se pasan en el puesto de trabajo, sino lo que se hace estando allí.

Se argumenta por parte de la patronal municipal que reducir la jornada llevaría a prestar peores servicios o a aumentar la plantilla, con un coste inasumible. Dicho así tiene lógica; la lógica del mal organizador. Lo primero que se debe analizar es la eficiencia de los departamentos; igual se pueden sacar adelante las tareas con menos horas. La segunda cuestión es si no se pueden mejorar los medios a disposición de las personas empleadas, eliminando herramientas, vehículos y procedimientos obsoletos.

O sea, pensar. Y pensar todos juntos, no considerar que las propuestas laborales son agresiones a la gobernabilidad del municipio.

Un ejemplo de la desorganización es la suplencia en el Parque de Educación vial; una sección de la Policía local con gran prestigio, bien considerada y premiada por su labor a partir de las escuelas. Se ha jubilado el responsable hace un mes y no ha sido sustituido; consecuencia: el parque sigue cerrado. Y digo sigue porque ya estaba cerrado por falta de personal.

La jubilación de un colaborador es una de las cosas que mejor se pueden prever en un colectivo laboral; sesenta y cinco años antes ya se sabe que dejará de trabajar en un día preciso. El Ayuntamiento de Langreo, a lo que se ve, no puede predecir tal acontecimiento. ¡Como para quererlos! No contarán con mi regalo de San Valentín. Y para el voto lo van a tener muy mal; claro que la competencia no los mejora mucho, la verdad.

jueves, 31 de enero de 2019

La magdalena de Villanubla



Conseguí probarla al segundo intento. Su sola presencia sobre la mesa me evoca la amabilidad, la hospitalidad y el cariño de María José, ciudadana de Mansilla de las mulas exiliada en Pucela por motivos laborales.

Hace un poco menos de un año me acogió cuando un grupo de caminantes íbamos en ruta a Madrid, exigiendo medidas contra el paro y la precariedad. A la mañana siguiente  me quedaron las magdalenas de la panadería de Villanubla sin cargar en la mochila. Lo sentí. Esta vez acogió a Paco Robles, ese niño de la Guerra de casi 93 años, de paso por Valladolid, presentando el libro que cuenta parte de su vida. Nos trajimos las magdalenas, que, ciertamente, son magníficas.

Proust en Por el camino de Swan evocaba sentimientos mojando la magdalena en té. Yo creo que estos dulces mejoran con el café; en casa no somos muy de repostería, han durado unos días, no por ello ha sufrido menoscabo el producto, siguen regalándonos el paladar cada mañana.

No me ha llevado su sabor a la infancia, sino otro objeto con el que desayuno, el periódico; las noticias sobre las riadas del Nalón, que parecían haber desaparecido, ahora que la cabecera está regulada por un embalse. Sin embargo, la Naturaleza sigue demostrando su poder, se ha llevado por delante todo aquello que ocupaba el espacio lógico del río. Los agricultores exigen parapetos; si plantas en una isla, ¿quién puede garantizar seguridad? Si ocupas la ribera, ¿quién duda de que puede darte un susto el cauce descauzado?

Como en mis años de escolar, el vecino Nalón ha puesto en peligro los puentes. La pasarela de la central térmica ha sido derrotada esta vez por las aguas y la factoría está parada. Mientras tanto la Señora Delegada del Gobierno asegura que no es por desidia de las autoridades, por falta de mantenimiento, que las aldeas se inundan; dice que en cuanto llueve un poco, “todo el mundo opina; hay mucho listo y mucho ingeniero hidrológico, hidrográfico o algo

Vaya. ¿Hidrológico o hidrográfico? Ya lamento que la Señora Delegada dude, aunque en lo otro se la ve muy firme; “ellos” no tienen culpa. No es eso lo que opinan las personas de los pueblos afectados, ni sus alcaldesas ni sus concejales, que llevan tiempo exigiendo la limpieza de los cauces que no se hace desde 2015.


No es eso lo que uno puede ver en los paseos por las riberas. En la foto superior se puede ver claramente el peligro; no he sacado matrículas de honor en Física, pero el sentido común indica que los árboles sostenidos por el puente ejercen una presión sobre la estructura directamente proporcional a la energía cinética del caudal de agua (Ec=masa multiplicada por velocidad al cuadrado dividido por dos), agravada porque el puente que nos ocupa está en proceso de restauración. Data de 1866; recientemente el Ayuntamiento de Langreo ha solicitado ayudas a instancias superiores para completar la obra.

Equipo de gobierno municipal, Confederación hidrográfica y Gobierno de la Junta deben ponerse de acuerdo y actuar con rapidez para evitar males mayores. Aunque tengo mis dudas, si se dedican al “yo no he sido”, tan propio de Bart Simpson. Y digo esto, no solo por la Señora Delegada, sino por la generalización de actitudes tan insensatas como echar la culpa de los males públicos no a su gestión, sino a la ciudadanía. Hace unas semanas, el Vicealcalde de Langreo sugería que las deficiencias de limpieza en las calles venían a ser porque tiraban papeles al suelo los simpatizantes del PSOE, enemigos de su impoluto mandato.

Y es que nos toman por bobos, la verdad. Al día siguiente, la Directora general del control ambiental, aseguraba que son exageraciones de ecologistas ociosos las preocupaciones por la calidad del aire. A la misma hora que ella hacía esas declaraciones, entrábamos en Ciañu: una nube emitida desde la Química aumentaba el efecto de la niebla, y nos regalaba un olor apestoso, inconfundible; en uno de los chubasqueros quedó una pátina de cierta sustancia gris que no se fue ni con la copiosa lluvia caída posteriormente.

En esta especie de campaña electoral perpetua que sufrimos, seguirán dándonos a comulgar ruedas de molino; ni una pienso perdonar, no me queda paciencia para tanta estulticia. Las magdalenas trajeron a Proust evocaciones infantiles, ciertos políticos mediocres siguen empeñados en mantenernos en la tierna edad, con cuentos y leyendas. Claro que hasta de las catástrofes se puede sacar beneficio; recomiendo que no se retiren las maderas que han naufragado a la altura de Los Llerones, así habrá combustible para les fogueres de San Xuan.



lunes, 22 de octubre de 2018

La llibrería




Siempre es agradable despertarse con buenas noticias; por ejemplo, que ha perdido el Madrid con el Levante, o que la Filosofía (¡maldito Wert!) regresará a los institutos. Sin embargo, elijo una un poco más atrasada: El premio nacional de Poesía para Antònia Viçens.

Me lo comunica Marta, vía electrónica; ya antes lo había oído en la radio, pero no me había parado a escucharlo. Repaso el artículo de prensa y me alegro mucho de que premien a una escritora en catalán, ahora que esas gentes están denostadas. Antes en los campos de fútbol llamaban etarras a los pobres chicos del Athletic Club; ahora les dicen separatistas a los del Barça. Aquellos eran fundamentalmente navarros; se quejaba Tiraplegui, mi compañero de trabajo, que había más navarros en el Bilbao que en Osasuna. Estos otros son como la ONU: argentinos, franceses, uruguayos, turcos, alemanes, croatas, brasileños…y un par de catalanes, pero los llaman separatistas, de todas formas. La sinrazón masiva.

Fue precisamente a partir de Marta que conocí la poesía de Antònia y su
biografía. Me regaló una antología de mujeres poetas en Mallorca, “Amb accent a la neutra”. Como es costumbre en los libros que han de permanecer en mi biblioteca, está subrayado, Antes de releerlo he pasado por las informaciones de prensa; los que escriben en castellano, poco originales, se han limitado a copiar una nota escrita y repartida por agencia. Los que publican en catalán hablan con conocimiento de su obra; también destacan su solicitud de libertad de presos políticos, que le vale una pullita de ABC, “mucho criticar, pero no renuncia al dinero”.
Nacida en el inicio de la inicua postguerra, en un pueblo pobre de la entonces pobre Mallorca, Santanyí, en unos años “que solamente tenían luz eléctrica un día sí y otro no. Así que las noches de invierno, tan obscuras, únicamente la claridad titilante de una vela o un quinqué, me atizaban la fantasía”. Así empezó a soñarse una niña-ángel, capaz de viajar o de tener una varita mágica. Esta capacidad imaginativa forma la base del último libro, “Tots els cavalls”, un sueño acerca de los caballos del Apocalipsis.
El cel pot cabre dins un bassal,
l’infern pot ser
un llit amb els llençols
de seda.
El cielo puede caber en un charco/El infierno puede ser/Un lecho con sábanas de seda.
“Amb accent…” llegó por Sant Jordi, una fiesta muy querida en la familia.
Enseguida me saltó a la vista la manera en que ella se dirige a la propia sin usar posesivos, el viejo uso de los campesinos, ya sean payeses, baseritarras o pobladores de la Tierra de Campos. No se dice “mi mujer”, sino “la mujer”, el hijo, el padre. Las personas no tienen amo.
En mi infancia también se iba la luz con frecuencia, y eso que nosotros éramos privilegiados habitantes de piso de empresa, pero Cortés, mi compañero en la primaria, vivía en una chabola con piso de tierra y se alumbraba con un candil de carburo. El carburo hace un ruido peculiar al arder, da luz amarillenta, azulada en ocasiones, y huele mal; sin embargo, es muy útil para ir a por truchas, tiras un bote al agua y matas seis o siete con el estallido. Claro que tienes que saber dónde se esconden; yo nunca lo supe, así que la habilidad menos cruenta, cazarlas a mano, ya imposible.
Ni en su chabola ni en mi casa abundaban los libros; la enciclopedia vieja pasaba de hermano a hermano; los deberes se hacían en la misma mesa en la que se comía, o sea que había que tener cuidado de no llevar las divisiones con chorizo o las redacciones con aceite de sardinas. Antònia escribe en recuerdo de su primera biblioteca doméstica; os lo cuento en castellano: Para comprarla tuvieron los padres que romper la hucha de barro y fueron llegando a la casa personajes como Camus, Faulkner o Woolf; pasó de ser mueble a santuario. “A la madre, que nunca había abierto un libro, también la embargaba la emoción: ¡Libros en una casa de pobres! Religiosamente cuidaba que el polvo no se colase y las polillas no despellejasen las letras. En cambio, el padre, cuando pasaba por delante, pisaba orgulloso de haber podido comprar la mar a su hija”.
Esfuérzate con este resumen del original, en homenaje a la autora, por favor:
A poc a poc deixava
de ser moble
i passava a santuari.
La llibrería.
Les pregàries de la nit
les feia devant el cor obert de la fusta
 i no davant al Cordejesús…
A la mare
que no havia overt mai un llibre
també la amarava de emoció. La llibrería
Llibres a una casa de pobres!
Religiosament es cuidava que la pols
no es fiqués per les escletxes i envaís el paper.
Que el polls dels llibres
no espipellessin les lletres
En canvi el pare calcigava estufera
quan hi passava per davant.
Satisfet d'haver pogut comprar
                                                   la mar a la seva filla






jueves, 11 de octubre de 2018

El crimen de la Plaza del grano



Un anuncio de prensa reivindica,, "sui géneris", la lengua leonesa; parece que con saber decir “rapacín”, “me presta” y alguna otra cosilla, se está resucitando un habla que, según la Unesco, anda en peligro de extinción; el asturiano, o si se quiere, el astur-leonés. El idioma del viejo reino astur que pasó la capital de Cangas de Onís a Pravia, luego a San Martín, a Oviedo y, por fin, a León, según se producía el retroceso de las huestes del Califato de Córdoba.
No se contempla como delito matar lenguas, ni los juzgados se fijan mucho en los que destruyen lo público, si bien algo habría que hacer con los ediles de la ciudad de León; con dinero de la Unión Europea se han cargado la única plaza sobre piedra que quedaba en el viejo continente. La habíamos heredado, en su irrepetible formato constructivo, de las gentes del siglo XVII, que habían mejorado un diseño medieval, que a su vez retocaba la primera obra romana.

Exclusiva mundial: La prensa local se ha negado a recogerlo, está demasiado mediatizada por los encargos publicitarios que pueda hacerle el Ayuntamiento; el caso es que los hermanos Seoane, artesanos que repararon la Plaza hace treinta años, están contando a quien lo quiera escuchar la relación de errores que se han cometido en una intervención inadecuada. Solamente “El Búho desenfrenado”, una modesta revista literaria que se distribuye gratuitamente por la Península, ha tenido el valor de publicar una de las cartas abiertas de José Andrés y Pelayo.. (Se puede solicitar a elbuhodesenfrenado@yahoo.es )


Por San Froilán: La ciudadanía está empezando a reaccionar, diferentes y constantes formas de queja han llevado a la Corporación municipal a reconocer que, efectivamente, hay errores constructivos. “La Plaza del grano se va a reparar”, ha prometido el Señor alcalde a Eliseo, -Heliodoro, para los amigos-, un veterano de la defensa del entorno; me lo cuenta antes del paseo histórico que se hizo por la Plaza el día 5 de octubre, San Froilán, fiesta local leonesa.
Es una celebración a la que he acudido desde niño, como tantos otros asturianos. Se me interrumpió el viaje cuando empecé al instituto; mi abuela Oliva dejó de llevarme, porque coincidía con el inicio de curso y no podía distraerme. Así que la recuperé de mayor. Me gusta el desfile de pendones, maravilla de equilibrio entre fuerza y habilidad, que exige equipos colaborando; cada vez se ven más porteadoras, en una actividad que antes era exclusivamente masculina. Me gusta ver subir a las familias con los carros engalanados, a compartir viandas y vino en La Virgen del Camino. Pero me gusta, sobre todo, ver a la gente tocarle las narices al santo; ¿en qué otro lugar del mundo se autoriza tan irreverente comportamiento?

La radio: Os dejo el enlace de la grabación del programa de Radio Lena en el que se habla del Ágora de la poesía, del Crimen de la Plaza del Grano y de los Niños de la lata, mendigos explotados, con la disculpa de la religión, en el Senegal  
http://www.ivoox.com/29233922

Ramiro Pinto, Vanessa Llaneza y Germán Mayora en Radio Lena

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Todos igual, sea Langreo o Senegal




No había tratado nunca con él, cuando acabó la intervención pregunté el nombre y luego fui a decirle que me había quedado con una frase de su intervención. Javier Melón es el presidente de la organización Late Asturias (Los amigos de Thionck Essil), en su saludo de apertura en la fiesta anual que se celebra en el Tendayu del Pueblo de Asturias (Gijón) vino a decir: “Me gustaría poder vivir doscientos años para ver llegar al Musel un crucero de turistas africanos”.

Documento español de venta de esclavos en Perú
Largo me lo fiáis, dijo el poeta. Ciertamente, el nivel de subdesarrollo de los países africanos hace impensable ver tal suceso en un plazo corto. De ese atraso técnico y económico somos responsables los europeos, que desde el siglo XIX entramos a saco en sus riquezas naturales; centurias antes habíamos esquilmado las humanas, con los barcos negreros.

No se piense Usted que ese asunto fue cosa de ingleses sin escrúpulos, el mismo nivel ético tuvimos los españoles y cualesquiera otros europeos. En la Península posiblemente dejara de haber esclavos en el XVIII, pero se mantuvo la inhumana industria en ultramar; no se abolió la esclavitud definitivamente hasta 1880, aún con mucha “gente de bien” oponiéndose a ello y faltando apenas nueve años para que se independizaran las últimas colonias. En el caso concreto de Asturies, fortunas como las del Marqués de Comillas, que luego devino en un muy católico empresario minero, estuvieron amasadas con los barcos negreros; línea regular de Guinea a América, que luego sirvió para llevar las tropas coloniales a la guerra de Cuba.

Después se fue descolonizando aparentemente, pero dejando unas fronteras artificiales, las empresas controladas y las personas sin formación. Presuntamente liberados en lo político, económicamente están en manos de las multinacionales que siguen esquilmando los territorios, y originando guerras cuando los acontecimientos les son desfavorables. Sobre el primer aspecto, solamente a título orientativo, un dato: Informaba Victoria Bracquehais en una reciente conferencia en Oviedo, que en su querido Congo el 87% de los beneficios de la minería se iban al exterior.

Estos días hemos hablado de Senegal. En el Centro de Creación Escénica Carlos Nóvoa de Langreo, se presentó el proyecto El reino de los niños, que se construye a partir de la asociación entre Los niños de la lata de Terrasa y Teranga Extremadura; una buena idea, la coordinación entre dos pequeñas organizaciones. Su objetivo es acoger a los niños talibés.

Los talibés son pequeños varones que sus familias entregan a los santones que allí llaman marabús para su educación en las daras, escuelas coránicas. La obra es titánica, porque se calcula, sin estadísticas fiables, que pueden estar en esta situación 200.000 niños.

En realidad, no aprenden nada práctico en las daras, porque lo único que hacen es recitar el Corán en árabe clásico hasta que lo aprenden de memoria; a continuación salen a la calle con una lata, a mendigar, para entregar al santón el dinero recaudado al final de la jornada. Para que no falte de nada, tienen un objetivo de limosnas diario, a riesgo de ser severamente castigados si no cumplen.

El marabú no se preocupa de ellos en cuanto a la educación, el alimento, el vestido o la salud; es más, no le conviene que los niños tengan buen aspecto, cuanto más miserables,
más pena más limosnas. Magatte, sonriente senegalesa, dice: “No son las madres las que entregan a los hijos, son los padres, para quitarse la carga en casa. No me gustan los marabús; mi madre acogía a los niños y les daba de comer”. Ésta es la función que intentan hacer con El reino de los niños; tienen una casa que quieren convertir en hogar auténtico, donde los forzosos mendigos son acogidos a primera hora de la mañana, se duchan, se ponen ropa limpia, desayunan, y estudian algo. María José Caro, de Teranga Extremadura: “Misteriosamente la ropa desaparece; traemos maletas y maletas cada vez que volamos desde España, o compramos aquí en el mercado de segunda mano, pero luego se lo quitan, dan más pena con harapos”.

En Langreo el viernes, 21; el sábado en Avilés y el domingo 23 en Gijón, en la fiesta de Late Asturias, que dedica espacio a otros pueblos de África, como el saharaui. Hay voluntariado dispuesto a montar la delegación en Asturias. Tienen mucha tarea por delante. “Realmente la mendicidad está prohibida, pero hacen la vista gorda; la mezcla de religión en los asuntos del Estado lleva a estas cosas; los marabús tienen prestigio social. Debe decirse que no todos abusan de la infancia”. 


Otros viajeros a Senegal me cuentan que la figura del marabú es en general muy respetada, es un líder en su comunidad al que se le consultan asuntos públicos o domésticos. Es una institución que procede del modo de producción agrícola; a cambio de las enseñanzas coránicas los niños de las aldeas ayudaban al jefe en las tareas del campo. Pero en momentos de sequía empezaron a producirse movimientos migratorios a las ciudades; en ellas no hubo otra forma de sobrevivir que la mendicidad, que da buenos resultados porque el Islam aconseja a sus fieles la limosna y las gentes senegalesas son solidarias.

No es asunto que nos coja de nuevas, en España fue normal enviar a la infancia a la vida laboral en cuanto tenía uso de razón; niños trabajando en las minas con doce años formaba parte del paisaje habitual asturiano. La República intentó cambiar las cosas, construyendo escuelas de manera masiva y regulando el acceso de los niños al mercado laboral; aunque las necesidades familiares llevaban a los padres a falsificar la edad para emplearlos pronto.

¿Cómo se puede solucionar todo esto? La Administración española, al igual que la Unión Europea, dispone de fondos para la Cooperación; lo que hace falta es que no se gasten, sino que se inviertan; es decir, que no sirva para que políticos y funcionarios hagan viajes a países exóticos, sino que se construyan proyectos de formación y de producción que haga innecesarios los viajes en patera. Y en eso deben jugar un papel importante los propios ciudadanos africanos.

Los marabú nos vigilan para que no eduquemos a los niños a la europea”. No me extraña, yo también procuraría que no sustituyeran una religión por otra, o que no los educasen en un sistema económico como el nuestro, cuya principal norma moral es el enriquecimiento individual, a costa de robar y engañar al prójimo. Los ciudadanos senegaleses que viven en Europa son los que mejor perspectiva pueden darnos, conocen las dos caras de la moneda, a ellos corresponde fundamentalmente, más que a salvadores blancos, conseguir que sus autoridades se preocupen de cambiar la situación de estos niños.

Miguel Hernández, “El niño yuntero”, tan próximo todavía:

Cada día nuevo es
Más raíz, menos criatura,
Y escucha bajo sus pies
La voz de la sepultura.

¿Quién salvará a este chiquillo
Menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
Verdugo de esta cadena?

¡Que salga del corazón
De los hombres jornaleros!
Que antes de ser hombre son,
Y han sido niños yunteros